Reino Unido diseña un plan conjunto y sólido para reabrir el estrecho de Ormuz

Keir Starmer impulsa con aliados un plan colectivo y creíble para reabrir el estrecho de Ormuz y frenar el impacto económico de la guerra en Irán.

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El primer ministro británico, Keir Starmer, en la Cámara de los Comunes de Londres. -/UK House Of Commons VIA PA Wir / DPA

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El primer ministro de Reino Unido, Keir Starmer, ha señalado este lunes que su Gobierno elabora un “plan colectivo” junto a actores internacionales, incluidos socios europeos, con el objetivo de restablecer la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz “lo antes posible” y así “aliviar los impactos económicos” derivados de la guerra en Irán.

En una comparecencia ante la prensa, en la que también ha presentado medidas internas para hacer frente al encarecimiento de la energía, el dirigente británico ha recalcado que la reapertura del estrecho de Ormuz es clave para asegurar la estabilidad de los mercados. Por ello, estudia diferentes fórmulas para una iniciativa “creíble”, aunque ha admitido que aún no se encuentra en disposición de tomar decisiones definitivas.

“Esa no es una tarea sencilla. Por eso estamos trabajando con todos nuestros aliados, incluidos nuestros socios europeos, en un plan colectivo que pueda restablecer la libertad de navegación en la región lo antes posible y aliviar los impactos económicos”, ha explicado.

En las últimas horas, Starmer ha mantenido una conversación telefónica con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, centrada en la acción conjunta en este corredor marítimo estratégico. Tras esta llamada, el líder laborista ha reiterado la importancia de articular un “plan viable” para Ormuz que cuente con “el mayor número posible de socios”.

“Ese ha sido nuestro objetivo declarado aquí, especialmente hablando con socios europeos, inevitablemente también con socios del Golfo y con Estados Unidos, porque necesitamos un plan creíble y viable si es posible. Y esto, por decirlo suavemente, no es fácil”, ha subrayado, evitando pronunciarse sobre una implicación directa de Reino Unido en una operación, pese a la petición de Trump a sus aliados para sumarse a un despliegue destinado a desbloquear el estrecho, escenario de ataques iraníes en las últimas semanas.

“Tenemos que asegurarnos de tener ese plan creíble en marcha”, ha insistido. En este sentido, ha recordado que Londres dispone de sistemas de detección de minas ya desplegados en la zona del golfo Pérsico y mantiene conversaciones sobre el envío de capacidades específicas para combatir drones.

Acuerdo con Irán para frenar su amenaza militar

Al comienzo de su intervención, el jefe del Gobierno británico ha resaltado que la ofensiva de Estados Unidos contra la República Islámica “ha debilitado enormemente la capacidad militar del aborrecible régimen en Irán”, aunque ha advertido de que ahora es necesario definir los próximos pasos sobre el futuro del país, para lo que ha defendido la necesidad de un acuerdo con Teherán.

“La cuestión es: ¿qué viene después? Cuando los combates se detengan, vamos a necesitar algún tipo de acuerdo negociado para contener la amenaza que representa Irán”, ha planteado.

Starmer ha abogado por un pacto con Teherán que “limitar la capacidad para reconstruir su programa nuclear, deje de plantear una amenaza con misiles balísticos y arme a sus milicias proxy, y limite la amenaza que pueden suponer para el transporte marítimo internacional”.

Según el último balance oficial de las autoridades iraníes, la ofensiva conjunta de Israel y Estados Unidos, iniciada por sorpresa el 28 de febrero, ha dejado más de 1.200 muertos. No obstante, la organización no gubernamental HRANA, con sede en Estados Unidos, elevó el domingo la cifra a más de 3.000 fallecidos, en su mayoría civiles.

En los últimos días, el foco internacional se ha desplazado al estrecho de Ormuz, donde Irán ha atacado buques de carga y petroleros, lo que de facto está restringiendo el tránsito en este paso esencial para el comercio global. Esta área ha sido también el escenario de los recientes bombardeos de Washington contra la estratégica isla de Jark, desde donde Irán exporta el 90% de su petróleo.