Reino Unido ve el veto a WhatsApp en Rusia como parte de una ofensiva para reforzar el control estatal de Internet

Reino Unido interpreta el bloqueo de WhatsApp en Rusia como un paso más en la estrategia del Kremlin para reforzar su control sobre Internet y las comunicaciones.

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Logo de WhatsApp Silas Stein/dpa

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Los servicios de Inteligencia de Reino Unido atribuyen la decisión de Moscú de impedir el acceso a WhatsApp a “una campaña amplia para endurecer el control estatal en el flujo de comunicaciones e información en Internet”, un proceso que, según recuerdan, se ha intensificado desde el inicio de la invasión de Ucrania, hace casi cuatro años.

Según estas fuentes, “el Kremlin ha bloqueado formalmente el acceso a WhatsApp, trasladando a periodistas que la decisión fue adoptada debido a que la plataforma fracasó a la hora de cumplir con la ley rusa, particularmente con los requisitos de acceso a los datos y cooperación con las autoridades, reclamando a sus cerca de cien millones de usuarios rusos que pasen a una alternativa nacional”.

Los servicios de Inteligencia remarcan además que “la prohibición de WhatsApp se produce en medio de un impulso regulatorio más amplio”, y destacan que “el regulador de medios de Rusia, Roskomnadzor, también ha comenzado a restringir el acceso a Telegram, otra importante plataforma de mensajería ampliamente utilizada en todo el país”, de acuerdo con un comunicado difundido por el Ministerio de Defensa británico en sus redes sociales.

En el núcleo de este plan, subrayan, se sitúa “Max, una 'super-aplicación' respaldada por el Estado y desarrollada por el grupo tecnológico ruso VK que integra mensajería con funciones de pago, servicios gubernamentales y otros servicios dentro de una plataforma”.

En la misma línea, detallan que Max fue “lanzada originalmente en 2025 y posteriormente convertida en obligatoria a la hora de ser instalada previamente en todos los smartphones vendidos en Rusia, ha hecho frente a críticas generalizadas por preocupaciones sobre privacidad y vigilancia, así como por su profunda integración en la estructura del Estado”.

Los servicios de Inteligencia británicos concluyen que “a diferencia de servicios como WhatsApp, Max generalmente no proporciona cifrado de extremo a extremo y recopila varios tipos de metadatos de los usuarios, lo que, según advierten los defensores de la privacidad, podría hacer que las comunicaciones sean fácilmente accesibles para las autoridades”.