La Real Fuerza Aérea británica (RAF, por sus siglas en inglés) ha llevado a cabo un ataque contra infraestructuras subterráneas pertenecientes a la organización terrorista Estado Islámico en Siria, en una acción coordinada con la aviación francesa y enmarcada en una operación destinada a “prevenir cualquier intento de resurgimiento del movimiento”.
El ministro de Defensa de Reino Unido, John Healey, ha explicado que, gracias a “un análisis minucioso de inteligencia”, se localizó una instalación subterránea situada en una zona montañosa, “a unos kilómetros al norte del antiguo emplazamiento de Palmira”. A partir de esa identificación, los cazas ‘Typhoon FGR4’ de la RAF “se unieron a la aviación francesa en un ataque conjunto contra la instalación subterránea la tarde del sábado 3 de enero”.
Según ha detallado Haley, en la operación se utilizaron bombas guiadas del modelo ‘Paveway IV’ para impactar sobre varios túneles de acceso a la instalación, y ha recalcado que el bombardeo no supuso peligro alguno para la población civil. “Si bien se está realizando una evaluación detallada, los primeros indicios indican que el objetivo fue alcanzado con éxito y todas nuestras aeronaves regresaron sanas y salvas”, ha añadido.
“Esta acción demuestra nuestro liderazgo en Reino Unido y nuestra determinación de trabajar codo a codo con nuestros aliados para acabar con cualquier resurgimiento de Estado Islámico y sus ideologías peligrosas y violentas en Oriente Próximo”, ha señalado en un comunicado publicado este sábado en la página web del Gobierno británico.
Mostrándose agradecido por el “profesionalismo y el coraje” de sus aliados, Haley ha subrayado además que este ataque conjunto pone de manifiesto que las Fuerzas Armadas británicas “están listas para intensificar sus esfuerzos, durante todo el año, para mantener a Gran Bretaña segura en casa y fuerte en el exterior”.