La ministra de Exteriores de Reino Unido, Yvette Cooper, y el titular de Exteriores de Noruega, Espen Barth Eide, han ratificado este jueves el respaldo de sus gobiernos a la operación de vigilancia de la OTAN conocida como “Arctic Sentry” (“Centinela del Ártico”). El objetivo es reforzar la seguridad en el sector atlántico del círculo polar ártico, en un contexto marcado por las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre su intención de anexionar Groenlandia —territorio semiautónomo de Dinamarca— a su país.
“Proponemos desarrollar un Centinela Ártico. Ya contamos con un Centinela Báltico y un Centinela Oriental, que es la coordinación de la OTAN para que los países se unan en torno a zonas específicas, geografía específica, amenazas específicas y zonas específicas de la amenaza rusa”, ha manifestado Cooper en una entrevista con el diario inglés “The Daily Mirror” desarrollada en el desplazamiento de la ministra hacia un encuentro con tropas británicas y noruegas en Camp Viking, en Overbygd, al norte de Noruega.
Al respecto, ha indicado que “existe un amplio consenso entre los países sobre los crecientes y cambiantes riesgos para la seguridad en el Ártico y sobre la necesidad de responder colectivamente a ellos como parte de la alianza de la OTAN”, poniendo el foco especialmente en Noruega. “Queremos ver el mismo enfoque desarrollado en toda la OTAN para el Ártico”, ha subrayado.
“El Ártico es la puerta de entrada para que la Flota del Norte de Rusia pueda amenazar a Reino Unido. Es la puerta que les permitiría amenazar a Reino Unido, Europa Occidental y la propia Noruega, pero también a Estados Unidos y Canadá; es la puerta de entrada para que puedan amenazar la seguridad transatlántica”, ha alertado la jefa de la diplomacia británica, que ha señalado la presencia de buques espía rusos y de la denominada flota fantasma de petroleros que Moscú emplearía para esquivar las sanciones. La propia Cooper anunció el día anterior que las Fuerzas Armadas británicas participarán en operaciones conjuntas para interceptar estos navíos.
Paralelamente, en esta misma área geoestratégica, el Gobierno de Estados Unidos busca ampliar su territorio mediante la anexión de Groenlandia, que forma parte, en régimen de semiautonomía, del Reino de Dinamarca, también integrante de la Alianza Atlántica. “Si no tomamos Groenlandia, lo harán Rusia o China”, ha mantenido Trump.
Preguntada sobre si el respaldo al “Centinela Ártico” supone un mensaje para la Casa Blanca, Cooper ha recalcado que el Gobierno británico “discrepa” con Washington. “Hemos dejado muy clara nuestra postura de que respetamos la soberanía de Groenlandia como parte del Reino de Dinamarca”, ha destacado la ministra, antes de insistir en que “la mejor manera de fortalecer la seguridad del Ártico es que los países se unan como parte de la alianza de la OTAN”.
“La amenaza para la seguridad del Ártico nos afecta a todos. Afecta a Estados Unidos, afecta al Reino Unido, afecta a Canadá y afecta a Noruega. Nos afecta a ambos lados del Atlántico”, ha aseverado.
Al mismo tiempo, y pese al foco puesto sobre la mayor isla del Atlántico, el ministro de Exteriores noruego, también presente en Camp Viking, ha explicado que, según la inteligencia de Oslo y de sus socios, “no hay tanta actividad en torno a Groenlandia como a veces se describe”. “Apenas hay actividad militar de, por ejemplo, Rusia y China en Groenlandia; hay mucha más aquí, en nuestro norte, y la seguimos muy de cerca”, ha advertido.
En esta línea, Eide ha señalado que, “por supuesto”, Noruega está interesada en el “Centinela Ártico”, una iniciativa que en Oslo siguen “con gran interés”. “De hecho, es una antigua idea noruega, no exactamente por ese nombre, pero por fortalecer la cooperación en el Ártico”, ha apostillado.
Las palabras de los jefes de la diplomacia británica y noruega se producen en plena escalada de tensiones diplomáticas entre Estados Unidos y Dinamarca y Groenlandia por el plan de Washington de hacerse con la isla. La Administración Trump ha reiterado su propuesta pese al rechazo frontal de Nuuk y Copenhague, que este mismo jueves ha calificado la iniciativa de “impensable”.