Las autoridades de República Checa han comunicado este viernes un recorte de gran envergadura en los fondos destinados a la ayuda humanitaria en el extranjero, con el objetivo de hacer frente al “desastre financiero” que atraviesa el país, una coyuntura que el ministro de Exteriores, Petr Macinka, ha descrito como “no óptima”.
Macinka detalló que el Gobierno del primer ministro populista, Andrej Babis, ha dado luz verde a una dotación de 50 millones de coronas (2 millones de euros) para estas políticas, muy por debajo de los 165 millones de coronas (unos 6,8 millones de euros) que se habían consignado en ejercicios anteriores, de acuerdo con la información publicada por el diario ‘Novinky’.
“Esto es, por supuesto, una situación no óptima, pero el país, desafortunadamente, ha experimentado un desastre en el campo financiero y no hay dinero, tenemos que ahorrar mucho”, subrayó el ministro, apuntando de forma velada a la supuesta mala gestión del anterior Ejecutivo, liderado por Petr Fiala.
La oposición ha reaccionado con dureza a la decisión y ha calificado el recorte como una “venganza contra la humanidad”. Tradicionalmente, estas partidas del presupuesto se empleaban para sufragar, entre otros fines, misiones humanitarias y actuaciones de protección civil en países terceros.
En la actualidad, según precisó el propio Macinka, de los 50 millones de coronas aprobados, 10 millones se reservarán para la adquisición de generadores eléctricos destinados a residentes ucranianos afectados por los ataques del Ejército ruso, de modo que únicamente quedarán disponibles 40 millones para canalizar hacia otros Estados.