Las fuerzas de seguridad de Nigeria han conseguido poner a salvo a cerca de 170 fieles que fueron secuestrados el pasado mes de enero en asaltos llevados a cabo por hombres armados no identificados contra dos iglesias en el estado de Kaduna, en el norte del país, una región que en los últimos meses registra un repunte notable de la violencia y la inseguridad.
El jefe de la localidad de Kurmin, Ishaku Danazumi, ha indicado que dispone de datos que confirman que las personas que seguían en manos de los captores ya han sido puestas en libertad, después de que se conociera que al menos 80 rehenes habían logrado huir por sus propios medios mientras eran trasladados por los atacantes.
“He recibido esta mañana la información sobre su liberación. Están en estos momentos con el gobierno en Kaduna”, ha señalado, según recoge el diario nigeriano “The Punch”, subrayando además que por ahora no puede ofrecer más precisiones sobre el estado en que se encuentran.
El presidente de la Asociación Cristiana de Nigeria (CAN, por sus siglas en inglés) en Kaduna, Maaji Caleb, ha ratificado igualmente la liberación de los secuestrados. “Gloria a Dios, mi gente es libre. Esperamos contactar con ellos hoy. Fue gracias a nuestros rezos y los esfuerzos del Gobierno”, ha destacado.
A su vez, fuentes de la Policía han corroborado que “el resto de fieles han sido liberados”, aunque sin detallar la cifra exacta de personas rescatadas, mientras que el gobernador de Kaduna, Uba Sani, ha mantenido durante la jornada un encuentro con parte de los liberados.
Las comunidades cristianas han sido atacadas en repetidas ocasiones en Nigeria; no obstante, especialistas señalan que la mayoría de las víctimas de los grupos armados en el país son musulmanes, ya que buena parte de las agresiones se concentran en el norte, de mayoría musulmana y zona de operaciones de Boko Haram y su escisión, Estado Islámico en África Occidental (ISWA).
El noreste de Nigeria sufre desde hace años centenares de ataques atribuidos a Boko Haram e ISWA, pero la violencia se ha ido extendiendo a otras áreas del norte y del noroeste, lo que ha disparado la preocupación por la posible ampliación de las redes y actividades de estas organizaciones terroristas y criminales.