Mientras el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán mantiene en vilo a los mercados globales, la Reserva Federal ha decidido actuar con cautela. El organismo, presidido por Jerome Powell, ha mantenido los tipos de interés en un rango de entre 3,5% y 3,75%, por segunda reunión consecutiva este año, mientras evalúa el impacto económico de la guerra en Oriente Medio.
“El Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) sigue atento a los riesgos que entraña la situación internacional para el cumplimiento de nuestro doble mandato: estabilidad de precios y pleno empleo”, explicó Powell en un comunicado oficial. La decisión refleja la división entre los banqueros centrales, algunos de los cuales consideran prematuro bajar los tipos de interés, mientras que otros advierten que un conflicto prolongado podría requerir estímulos más agresivos.
Impacto de la guerra
El reciente ataque estadounidense al yacimiento de gas natural South Pars, el mayor del mundo, compartido por Irán y Qatar, ha disparado el precio del crudo a niveles cercanos a 110 dólares por barril, un aumento de más del 40% desde el inicio de los bombardeos.
La gasolina en Estados Unidos ha subido un 27% en un solo mes, el segundo mayor incremento en más de tres décadas, elevando los riesgos de una espiral inflacionaria que ya preocupa a la Fed.
“Si la guerra se prolonga más de tres meses, la economía estadounidense podría enfrentar una recesión más profunda de lo que anticipábamos”, ha advertido Powell, recordando la historia de la primera Guerra del Golfo y los desafíos que enfrentó la economía hace 35 años bajo la gestión de Alan Greenspan.
El último trimestre de 2025 mostró señales de debilidad: el crecimiento del PIB estadounidense se revisó a la baja hasta un 0,7%, la mitad de lo esperado, afectado por aranceles y el cierre gubernamental más largo de la historia. Este escenario combina presiones inflacionarias con un mercado laboral todavía con signos de fragilidad, complicando la tarea de los responsables de política monetaria.
Presiones políticas y divisiones internas
La Fed también lidia con la presión directa de la Casa Blanca. El presidente Donald Trump ha intentado influir sobre las decisiones del banco central, buscando recortes de tipos más agresivos para estimular la economía antes de las elecciones de mitad de mandato de noviembre. Tres de los banqueros centrales del comité fueron designados por Trump, lo que refleja la influencia política sobre la política monetaria en momentos críticos.
A pesar de estas tensiones, Powell y su equipo han optado por la prudencia: mantener la estabilidad de los tipos mientras se observa la evolución del conflicto y su impacto sobre los mercados energéticos y la inflación.
La Fed ha reducido sus expectativas de recortes, proyectando un solo ajuste frente a los dos que se contemplaban anteriormente, en un intento de equilibrar la contención inflacionaria con el estímulo económico.