Reza Pahlavi, el hijo del sha que aspira a liderar el cambio en Irán

El heredero de la dinastía derrocada en 1979 reaparece en plena escalada entre Estados Unidos, Israel e Irán como posible figura de transición frente al régimen de los ayatolás

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El hijo del sah de Irán, Reza Pahlavi Europa Press/Contacto/Ali Khaligh

El hijo del sah de Irán, Reza Pahlavi Europa Press/Contacto/Ali Khaligh

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La ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán ha vuelto a poner sobre la mesa la hipótesis de un cambio de régimen en Teherán. En ese escenario, reaparece con fuerza el nombre de Reza Pahlavi, hijo del último sha y heredero de una monarquía derrocada hace más de cuatro décadas.

Pahlavi, que vive en Estados Unidos desde la Revolución Islámica de 1979, se ha convertido en uno de los rostros más visibles de la oposición iraní en el exilio. Tras los recientes ataques sobre la capital iraní, ha defendido que el objetivo debe ser la caída de la República Islámica y ha reiterado su llamamiento a una “transición segura y estable”. En los últimos meses, coincidiendo con las protestas internas brutalmente reprimidas por el régimen, ha instado a la población y a las fuerzas de seguridad a “unirse al pueblo” para poner fin al sistema teocrático.

Un heredero formado en Occidente

Nacido en 1960, Reza Pahlavi fue proclamado príncipe heredero durante el reinado de su padre, Mohammad Reza Pahlavi. Con apenas 19 años, la Revolución Islámica liderada por el ayatolá Jomeini lo obligó a abandonar el país junto a su familia. Desde entonces no ha regresado a Irán.

Criado y formado en Estados Unidos, donde estudió y recibió entrenamiento como piloto de aviones de combate, ha desarrollado su actividad política desde el exilio. Su discurso ha evolucionado con el tiempo: aunque durante años fue identificado con la restauración monárquica, en la actualidad insiste en que su objetivo es facilitar un proceso democrático en el que los iraníes decidan libremente el modelo de Estado, ya sea república o monarquía constitucional.

El peso del legado del sha

La figura de Reza Pahlavi está marcada por la herencia de su padre. El sha gobernó Irán con un proyecto de modernización acelerada y estrecha alianza con Occidente, especialmente con Estados Unidos. Sin embargo, su mandato también estuvo caracterizado por la represión política, el control de la disidencia y un creciente descontento social.

Tras el golpe de Estado de 1953 —respaldado por la CIA— que derrocó al primer ministro Mohammad Mossadegh después de la nacionalización del petróleo, el régimen del sha consolidó un poder cada vez más personalista. La combinación de desigualdad, falta de libertades y percepción de dependencia extranjera desembocó en la Revolución Islámica de 1979, que puso fin a la dinastía Pahlavi y dio paso a la actual República Islámica.

¿Alternativa real o símbolo del exilio?

En el exterior, especialmente entre sectores de la diáspora iraní, Reza Pahlavi ha logrado apoyos como posible catalizador de un cambio político. Para algunos gobiernos occidentales, su figura representa una opción laica y prooccidental frente al régimen de los ayatolás. Sin embargo, dentro de Irán su respaldo es más difícil de medir y está condicionado tanto por la represión interna como por el recuerdo ambivalente del periodo monárquico.

En plena escalada militar y con el régimen iraní bajo presión internacional, el nombre de Pahlavi vuelve a ocupar espacio en el debate geopolítico. La incógnita es si su papel puede trascender el simbolismo del exilio y convertirse en una pieza efectiva en un eventual proceso de transición, o si seguirá siendo, como hasta ahora, una figura relevante sobre todo fuera de las fronteras iraníes.