El presidente de Costa de Marfil, Alassane Ouattara, ha vuelto a designar como primer ministro a Robert Beugré Mambé después de que este lograse la reelección tras la victoria de la formación gobernante, la Agrupación de Houphouetistas por la Democracia y la Paz (RHDP, por sus siglas en francés), en las elecciones parlamentarias celebradas el pasado 27 de diciembre.
Ouattara ha rubricado este miércoles un decreto por el que encarga a Beugré Mambé —quien ocupa el cargo de primer ministro desde octubre de 2023— la presentación de un nuevo equipo de Gobierno en el menor plazo posible, según un comunicado difundido por la Presidencia a través de sus perfiles en redes sociales.
Beugré Mambé ha asegurado haber recibido “con honor y humildad” el encargo de conformar un nuevo Ejecutivo por parte de Ouattara. “La hoja de ruta es clara: seguir acelerando las obras estructurales, consolidando lo adquirido y mejorar de manera sostenible la vida diaria de la población, construir un desarrollo inclusivo, equilibrado y esperanzador para una gran Costa de Marfil”, ha manifestado en redes sociales.
En esta línea, el jefe de Gobierno se ha comprometido a “trabajar con responsabilidad, lealtad y determinación” en favor de la ciudadanía del país africano, al tiempo que ha reiterado su agradecimiento a Ouattara por la confianza depositada en su persona.
De acuerdo con los datos difundidos por la comisión electoral, la RHDP obtuvo en los comicios un total de 195 escaños, muy por encima de los 31 logrados por el Partido Democrático de Costa de Marfil-Agrupación Democrática Africana (PDCI) de Tidjane Thiam. Además, 23 candidatos independientes consiguieron representación, mientras que otros tres partidos alcanzaron un escaño cada uno.
Los resultados del partido en el poder confirmaron el sólido momento político de Ouattara, que en octubre se impuso en las presidenciales con casi el 90 por ciento de los votos, en una contienda en la que se midió a rivales con escasas opciones tras la exclusión de las candidaturas de sus tres principales oponentes, entre ellos el expresidente Laurent Gbagbo.
Ouattara defendió su nueva candidatura alegando que la reforma constitucional aprobada en 2016 reiniciaba el cómputo de mandatos, de modo que actualmente estaría concurriendo a un segundo periodo, una interpretación cuestionada por la oposición, que denunció un aumento de la represión y la detención de cientos de personas en los días previos a la cita presidencial.