La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, ha mantenido este miércoles en el Palacio de Miraflores, en Caracas, una reunión con el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright. El encuentro supone un nuevo paso en el deshielo entre ambos países tras la reciente operación estadounidense que culminó con la detención de Nicolás Maduro.
“El objetivo de dicho encuentro es revisar una agenda energética beneficiosa para ambas naciones, en el marco de la soberanía energética de la nación bolivariana y las relaciones históricas bilaterales”, ha señalado el ministro de Comunicación e Información, Miguel Pérez Pirela, a través de redes sociales.
A la cita también han acudido la enviada especial de Washington para Venezuela, Laura Dogu, el canciller venezolano, Félix Plasencia, y el presidente de la petrolera estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa), Héctor Obregón Pérez, configurando una delegación de alto nivel por ambas partes.
Por su parte, Wright ha descrito como “histórica” esta visita, durante la cual tiene previsto inspeccionar diversos yacimientos petrolíferos y mantener reuniones no solo con altos cargos del Ejecutivo venezolano, sino también con representantes del tejido empresarial del país.
En un comunicado del Departamento de Energía, se ha recalcado que el viaje de Wright busca impulsar la visión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de “restaurar la prosperidad, la seguridad y la protección de Venezuela, Estados Unidos y todo el hemisferio occidental”.
Asimismo, la Embajada de Estados Unidos en Venezuela ha subrayado que “el sector privado estadounidense será fundamental para impulsar el sector petrolero, modernizar la red eléctrica y desbloquear el enorme potencial de Venezuela”.
La llegada de Wright se produce en el contexto del nuevo marco en el que Washington asume un papel central en el desarrollo y la explotación de los recursos petrolíferos venezolanos, tal y como el propio Trump remarcó el día en que anunció la detención del presidente Maduro y de su esposa, Cilia Flores.
En este mismo escenario, en las últimas horas la Administración Trump ha vuelto a levantar sanciones sobre Venezuela para autorizar a compañías estadounidenses a operar en el mercado petrolero interno. Esta decisión se integra en el proceso iniciado el 7 de enero, que abre la puerta a la venta y el transporte de crudo venezolano hacia los mercados internacionales.