La compañía estatal nuclear rusa Rosatom ha informado este miércoles de que más de 200 trabajadores destinados en la central nuclear iraní de Bushehr abandonarán Irán en los próximos días, en lo que se prevé que sea la fase final de retirada de personal tras los ataques sufridos por las instalaciones en el contexto de la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán.
“Estamos preparando la última fase de la evacuación esta semana; se espera que más de 200 personas abandonen la central y se dirijan a Armenia”, ha declarado el director de Rosatom, Alexei Lijachev, en una entrevista concedida a la cadena de televisión rusa Rossiya 24.
Lijachev ha precisado que la planta no quedará vacía “por completo”, dado que alrededor de 50 empleados seguirán en su puesto de forma voluntaria. Este contingente, ha estimado, “será suficiente para garantizar esta pausa y asegurar el funcionamiento de la maquinaria (...) de las instalaciones de servicios públicos”.
“Una instalación nuclear, un trabajo de esta envergadura, no puede ignorarse por completo”, ha subrayado, después de recordar que ya se ha procedido a la evacuación de más de 400 personas de la central de Bushehr, que ha sido blanco de hasta tres bombardeos en algo más de un mes de conflicto.
La planta nuclear, gestionada por Rosatom, dispone actualmente de un reactor operativo de 1.000 megavatios y de otros dos reactores adicionales en fase de construcción con la misma capacidad cada uno. El Kremlin ha alertado a la Administración de Donald Trump sobre el peligro que supone atacar este tipo de infraestructuras nucleares en territorio iraní.