Rubio admite la dureza del diálogo con Irán pero confía en un pacto que atienda todas las inquietudes de EE.UU.

Rubio reconoce la dificultad del diálogo con Irán pero mantiene la esperanza de un acuerdo que responda a las preocupaciones de Washington.

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El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, durante un acto en la Casa Blanca, junto al secretario de Defensa, Pete Hegseth. Europa Press/Contacto/Andrew Leyden

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El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, ha admitido este lunes que las conversaciones con Irán se presentan “difíciles”, aunque ha subrayado que Washington mantiene la “esperanza” de alcanzar un entendimiento que “aborde todas las preocupaciones” de la Administración estadounidense.

Desde Budapest, donde ha comparecido ante la prensa tras entrevistarse con el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, el responsable de la diplomacia norteamericana ha reiterado que “Veremos qué sucede. Tenemos la esperanza de que haya un acuerdo. El presidente siempre prefiere resultados pacíficos y negociados y ha demostrado su disposición a hablar y reunirse con cualquiera”.

Rubio ha puesto el acento en que la República Islámica está dirigida en última instancia por “clérigos chiíes radicales” que “toman decisiones teológicas, no geopolíticas”, lo que, a su juicio, ha complicado históricamente que “cualquiera” pueda cerrar acuerdos “reales” con Teherán. Aun así, ha remarcado que “existe una oportunidad” de lograr “diplomáticamente” un pacto que “aborde las cuestiones que preocupan” a Estados Unidos.

“Estaríamos muy abiertos y dispuestos a ello. Pero tampoco quiero exagerarlo. Va a ser difícil”, ha advertido, evitando precisar si la Casa Blanca limitará el diálogo al dossier nuclear o si tratará de incluir en el mismo el programa de misiles balísticos iraní.

A comienzos de mes, delegaciones de Estados Unidos e Irán celebraron en Omán una primera ronda de contactos, que contribuyó a enfriar la escalada verbal tras semanas de advertencias del presidente estadounidense, Donald Trump, sobre la posibilidad de atacar a la República Islámica. Ese encuentro permitió abrir un canal de comunicación y acordar la intención de mantener nuevas reuniones, si bien las siguientes rondas de negociación todavía no se han concretado.