Rubio defiende ante el G7 que reabrir Ormuz responde al “interés nacional” de sus socios

Rubio reclama al G7 apoyo para reabrir Ormuz, defiende a Trump frente a la OTAN y alude a avances discretos en las negociaciones con Irán.

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El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio Andrew Leyden/ZUMA Press Wire/dp / DPA

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El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, ha aterrizado este jueves en Francia para asistir a la reunión de ministros de Exteriores del G7. Desde su óptica, los miembros del grupo deberían considerar un “interés nacional” respaldar a la Administración de Donald Trump en los esfuerzos por reactivar el tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, prácticamente bloqueado como represalia de Irán a la ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel, que está a punto de cumplir un mes.

A su llegada en avión a territorio francés, Rubio ha defendido ante los periodistas que “Les conviene ayudar. Quiero decir, los otros países obtienen mucho más combustible de allí que nosotros”, insistiendo en que para el resto de socios del G7 esa colaboración “es de interés nacional”. “Muy poca de nuestra energía pasa por el Estrecho de Ormuz. Es el mundo el que tiene un gran interés en eso, así que deberían tomar cartas en el asunto”, ha reiterado.

El jefe de la diplomacia estadounidense ha evitado concretar qué tipo de contribución espera Washington de estos países y se ha limitado a señalar que “Esos detalles los dejo en manos del Departamento de Guerra”, en referencia al actual Departamento de Defensa, dirigido por Pete Hegseth.

Rubio también ha salido en defensa de la posición del presidente Donald Trump respecto a los aliados de la OTAN, a los que el mandatario ha reprochado de nuevo la escasa implicación en la guerra contra Irán, iniciada hace casi un mes, advirtiendo de que Washington “no olvidará” esta ausencia de apoyo.

En esta línea, ha recordado que “a Estados Unidos se le pide constantemente que ayude en una guerra” y que el país ha contribuido “más que cualquier otro país” en el conflicto de Ucrania, mientras que “cuando Estados Unidos tuvo una necesidad, no obtuvo respuestas positivas adecuadas”.

Según ha relatado, “Hubo un par de líderes en Europa que dijeron que esta no era la guerra de Europa. Bueno, Ucrania no es la guerra de Estados Unidos y, sin embargo, hemos contribuido más a esa lucha que cualquier otro país del mundo”, ha subrayado, antes de remarcar que esa diferencia de actitudes “será algo que el presidente tendrá que tener en cuenta más adelante”.

El secretario de Estado ha evitado pronunciarse sobre si ve posible reabrir el estrecho de Ormuz sin recurrir al despliegue de tropas terrestres, aunque ha recalcado que “podría abrirse mañana si Irán deja de amenazar el transporte marítimo mundial, lo cual es una barbaridad y una violación del Derecho Internacional”.

En este punto, ha censurado que “todos estos países que se preocupan por el Derecho Internacional deberían hacer algo”, en alusión a los Estados que han rechazado la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán, entre ellos el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, que la ha calificado reiteradamente de “ilegal”.

Interrogado sobre el canal de diálogo abierto con Irán para tratar de detener la guerra, Rubio ha hablado de “algunos avances concretos”, sin ofrecer detalles, canalizados mediante “países intermediarios” que tampoco ha querido identificar.

“Es un proceso continuo y cambiante, y no es algo que vayamos a negociar ni a comentar en los medios”, ha señalado. “No quiero prejuzgar. No quiero hacer predicciones. Como dije, ya veremos qué pasa”, ha remachado.

Las declaraciones de Rubio se producen después de que el enviado especial de Estados Unidos, Steve Witkoff, confirmara que Washington ha presentado a Irán una propuesta de 15 puntos para alcanzar un acuerdo que ponga fin a la guerra. Paralelamente, Donald Trump ha anunciado una nueva prórroga de 10 días, hasta el próximo 6 de abril, en la suspensión de los ataques contra las centrales eléctricas iraníes, tras haber pospuesto previamente los bombardeos durante cinco días y lanzar a Teherán un ultimátum de 48 horas para reabrir el estrecho de Ormuz.