El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, ha instado este martes a las delegaciones de Israel y Líbano, convocadas en la sede de su Departamento en Washington, a aprovechar lo que ha descrito como una “oportunidad histórica” para cerrar el conflicto, subrayando que la meta del encuentro es acabar con décadas de “influencia” de Hezbolá en la zona.
“Esta es una oportunidad histórica. Somos conscientes de que debemos lidiar con décadas de historia y las complejidades que nos han llevado a este momento único y a la oportunidad que tenemos ante nosotros”, ha manifestado al recibir a los embajadores de Israel y Líbano en la capital estadounidense.
Rubio ha remarcado que las conversaciones buscan “poner fin definitivamente a 20 ó 30 años de influencia de (el partido-milicia chií) Hezbolá en esta parte del mundo”. “El pueblo libanés es víctima de Hezbolá, es víctima de la agresión iraní, y esto debe terminar (...) Las complejidades de este asunto no se resolverán en las próximas seis horas, pero necesitamos avanzar y crear un marco para que algo suceda (...) para que el pueblo de Líbano pueda tener el futuro que merece”, ha señalado, recalcando que estas negociaciones van “mucho más allá” del alto el fuego reclamado por Beirut.
Al mismo tiempo, el jefe de la diplomacia estadounidense ha defendido que ese mismo “marco” sirva para “desarrollar una paz permanente y duradera para que el pueblo de Israel pueda vivir en paz (y) sin temor a ser atacado con cohetes por grupos terroristas en el extranjero”.
“Esta es la esperanza aquí hoy. En eso estamos comenzando a trabajar. Esto es un proceso, no un evento. Esto es más que un solo día. Esto tomará tiempo, pero creemos que vale la pena el esfuerzo”, ha insistido.
Beirut había solicitado en repetidas ocasiones a Israel la apertura de un diálogo bilateral, una petición que solo fue aceptada el pasado jueves por el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, quien ordenó iniciar contactos directos con Líbano con el fin de establecer “relaciones pacíficas” y cooperar en “desmantelar” a Hezbolá.
El desarme de la milicia también ha sido exigido por las autoridades libanesas, frente a la negativa del grupo chií a dar ese paso mientras Israel no ponga fin antes a su invasión del país. El conflicto en Irán se ha extendido a Líbano después de que Hezbolá lanzará cohetes contra el Ejército israelí, que ha respondido intensificando los bombardeos y con un avance terrestre sobre territorio libanés, al que presenta como una operación para crear una zona desmilitarizada que refuerce su seguridad.
Las autoridades libanesas cifran ya en casi 2.090 los fallecidos y en más de 6.700 los heridos por los ataques israelíes desde el pasado 2 de marzo, entre ellos más de 300 muertos y 1.100 heridos solo el miércoles pasado, en la mayor ofensiva aérea de Israel contra el país vecino en un único día.