Rusia admite bajas del Africa Corps en la ofensiva yihadista y tuareg en Malí

Rusia reconoce bajas del Africa Corps en la ofensiva yihadista y tuareg en Malí, con Kidal en manos rebeldes y creciente incertidumbre política en Bamako.

3 minutos

Una bandera de Rusia en una imagen de archivo. Carsten Koall/dpa

Publicado

3 minutos

Las autoridades rusas han reconocido este martes que se han producido bajas entre los efectivos del grupo paramilitar Africa Corps, heredero del antiguo Grupo Wagner, a raíz de la ofensiva sorpresa lanzada el sábado por yihadistas y combatientes tuareg en Malí. Los ataques alcanzaron la capital, Bamako, y otros enclaves estratégicos del país, entre ellos Kati, principal bastión y sede del poder de la junta militar dirigida por Assimi Goita.

El viceministro de Exteriores ruso, Georgi Borisenko, explicó que estos “ataques coordinados por parte de grupos terroristas afiliados a Al Qaeda y separatistas tuareg” asestaron “golpes en muchas zonas del país a las Fuerzas Armadas de Malí y, lamentablemente, a unidades de nuestro Africa Corps --que apoya a las fuerzas de seguridad malienes--”, tal y como recogió la agencia de noticias rusa TASS.

En su intervención, Borisenko recordó que entre las víctimas mortales figura el ministro de Defensa de Malí, Sadio Camara, fallecido en un atentado con coche bomba frente a su vivienda en Kati. Subrayó además que Camara, uno de los pesos pesados de la junta castrense, fue “uno de los defensores del acercamiento entre Malí y Rusia”, en un contexto de progresivo alineamiento entre Bamako y Moscú desde el golpe de 2020, que ha supuesto el distanciamiento respecto a sus tradicionales aliados occidentales.

El viceministro confirmó igualmente que Kidal, en el norte del país, “ha sido capturada por separatistas tuareg y sigue en sus manos”, después de que el propio Africa Corps anunciara el lunes su retirada de la ciudad junto con unidades del Ejército maliense en virtud de un acuerdo cerrado poco después del inicio de la ofensiva, que habría dejado a estas fuerzas cercadas dentro de la localidad.

En esta línea, admitió que la pérdida de Kidal para las fuerzas gubernamentales “supone un gran problema” y recalcó que “los combates continúan en algunas zonas del país”. Las autoridades de transición en Bamako aún no han ofrecido una versión clara sobre la situación militar, mientras crece la incertidumbre por la ausencia de mensajes públicos de Goita desde el sábado y las especulaciones sobre su situación personal.

Desde el Kremlin, su portavoz, Dimitri Peskov, sostuvo que “es importante que la situación vuelva cuanto antes a un rumbo pacífico y estable” ante la ofensiva coordinada. Evitó, sin embargo, pronunciarse sobre la capacidad operativa del Africa Corps para repeler los ataques de los yihadistas del Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes (JNIM) --la filial de Al Qaeda en el Sahel-- y de los separatistas tuareg liderados por el Frente de Liberación del Azawad (FLA).

“En lo relativo al Africa Corps, es un asunto del Ministerio de Defensa --del que depende del grupo paramilitar tras la disolución del Grupo Wagner tras la muerte de su líder, Yevgueni Prigozhin, en un accidente de avión en agosto de 2023 tras encabezar un levantamiento armado en Rusia--. Recomiendo que dirijan a esta cartera todas las preguntas”, zanjó Peskov en una comparecencia ante la prensa, según informó la agencia rusa Interfax.

Acciones sobre el terreno y crisis política en Bamako

Mientras tanto, el Africa Corps aseguró durante la jornada que “la situación en Malí sigue siendo difícil” y precisó que sus unidades, en coordinación con las Fuerzas Armadas malienses, “continúan su trabajo de combate para destruir a los terroristas”. El grupo destacó que en las últimas 24 horas se han llevado a cabo “numerosos bombardeos contra concentraciones y campamentos de milicianos”, sin facilitar por ahora un balance de bajas.

El contingente ruso detalló además que, durante una misión de reconocimiento posterior a uno de estos ataques aéreos, localizaron “cuerpos recientemente enterrados de terroristas” y “restos esparcidos”, así como “armas y propiedades abandonadas”. “Los terroristas supervivientes enterraron de alguna forma a sus muertos allá donde murieron, sin honores, como animales caídos”, añadió el grupo, difundiendo varias fotografías de los cadáveres que habrían encontrado en la zona.

Ante el prolongado silencio de Goita, el primer ministro de Malí, el general Abdoulaye Maiga, denunció el lunes un intento de hacerse con el poder y “desmantelar las instituciones” del país tras la oleada de ataques de los últimos días. Sostuvo además que “solo el apoyo de sus patrocinadores” permitió a estos grupos armados perpetrar unas acciones que calificó de “cobardes y bárbaros”.

Malí está actualmente gobernado por una junta militar instaurada tras los golpes de Estado de agosto de 2020 y mayo de 2021, ambos liderados por Goita, hoy presidente de transición. Otra figura central del régimen, el presidente del Consejo Nacional de Transición, Malick Diaw, tampoco se ha pronunciado públicamente sobre la ofensiva de yihadistas y rebeldes, lo que alimenta aún más las dudas sobre el rumbo político del país africano.