Rusia ha comunicado este lunes a Estados Unidos el peligro que supone dirigir ataques contra instalaciones nucleares en Irán, después del reciente bombardeo contra el centro de enriquecimiento de uranio en la provincia de Natanz y contra el complejo atómico de Bushehr.
“Ciertamente estamos trasladando señales relevantes a la parte estadounidense”, ha manifestado el portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, al hilo de las últimas ofensivas de Estados Unidos y del ultimátum del presidente estadounidense, Donald Trump, sobre posibles ataques a este tipo de infraestructuras.
En esta misma jornada, el propio Trump ha informado de que retrasa cinco días ese plazo, subrayando que se han abierto contactos con Teherán. Así, ha revelado que Washington ha mantenido en los últimos dos días “unas conversaciones muy buenas y constructivas sobre una resolución completa y total de las hostilidades en Oriente Próximo”, un mensaje que se conoce después de que el sábado advirtiera a Irán de que debía reabrir el estrecho de Ormuz en 48 horas o afrontaría bombardeos contra instalaciones energéticas.
Moscú defiende desde hace tiempo una solución negociada a la crisis iraní y, este lunes, Peskov ha insistido en la necesidad de alcanzar un acuerdo “político y diplomático” que permita detener la guerra iniciada por Estados Unidos e Israel. Según ha recalcado, esta opción “es la única forma de contribuir de forma efectiva a desactivar una situación catastróficamente tensa en Oriente Próximo”, en referencia a la ofensiva militar contra Irán, que ha desembocado en un conflicto de alcance regional y que ya implica a cerca de una decena de países en la zona del Golfo.