El ministro de Exteriores ruso, Sergei Lavrov, ha expresado este lunes su “grave preocupación” por el rumbo que está tomando la proliferación nuclear, en un contexto en el que cada vez más países se inclinan por desarrollar este tipo de armamento mientras prosigue la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán. Al mismo tiempo, ha subrayado que Moscú continúa sin recibir respuesta por parte de Washington sobre estas cuestiones.
“Este año, las conversaciones girarán en torno a las crisis en Oriente Próximo y el golfo Pérsico. El futuro del régimen de no proliferación es fuente de grandes preocupaciones. La operación de Estados Unidos e Israel no tienen como objetivo únicamente Irán sino también infraestructura civil, lo que ha dejado numerosas víctimas, entre ellas niños”, ha expresado Lavrov, según un comunicado.
El jefe de la diplomacia rusa ha denunciado que determinadas instalaciones nucleares “también han sido objeto de estos ataques”. “Es bastante cínico que estos ataques hayan tenido lugar a medida que se desarrollaban las conversaciones sobre el programa nuclear iraní”, ha advertido, cuestionando el impacto de estas operaciones sobre los esfuerzos diplomáticos en marcha.
A su juicio, todo ello ha provocado que la “credibilidad del Tratado de No Proliferación y de la diplomacia como herramienta para resolver conflictos se ha visto gravemente dañada”. “Cada vez más países piensan que solo mediante la posesión de armas nucleares se puede garantizar la protección contra ataques ilegales contra la seguridad”, ha añadido, alertando de un posible efecto contagio en otros Estados.
Lavrov también se ha referido a la reanudación de los ensayos nucleares por parte de Estados Unidos, retomados el pasado mes de octubre por orden del entonces presidente estadounidense, Donald Trump. “Hasta la fecha, no han ofrecido una explicación clara de lo que esto implica o de lo que pretenden con el abandono de la moratoria respecto al uso de explosiones nucleares a gran escala”, ha apuntado, reprochando la falta de transparencia de Washington.
“Como resultado de todas estas acciones destructivas por parte de Estados Unidos y sus aliados, el riesgo de militarización del espacio y su transformación hacia una zona de conflicto está creciendo”, ha explicado. A continuación, ha mencionado el sistema de defensa antimisiles 'Cúpula Dorada', proyecto que Trump pretende impulsar y que Rusia considera “un peligro la estabilidad”.
Las relaciones entre Moscú y Washington se han deteriorado aún más tras la expiración, a comienzos de febrero, del Nuevo START, el último acuerdo bilateral que limitaba los arsenales nucleares de ambas potencias. Por primera vez en más de cincuenta años no existe en vigor ningún tratado de control de armas nucleares entre Estados Unidos y Rusia, lo que incrementa la incertidumbre sobre el futuro del desarme y la seguridad estratégica global.