Las autoridades rusas han arremetido este miércoles contra la resolución aprobada el martes por la Asamblea General de Naciones Unidas, a la que han descrito como “antirrusa” e “imparcial”. El texto reafirma el respaldo a la soberanía de Ucrania y vuelve a reclamar un alto el fuego, algo que Moscú interpreta como parte de “maniobras torpes” atribuidas a Kiev y a sus aliados.
En un comunicado, el Ministerio de Exteriores de Rusia ha señalado que la resolución, adoptada con motivo del cuarto aniversario del inicio de la guerra, es un producto “ucraniano-europeo” y sostiene que es, “en esencia, tan dañino como la propia intención de sus autores”.
Según el departamento que dirige la diplomacia rusa, “es un texto político totalmente parcial y se suma a las acusaciones totalmente infundadas que ya existen contra Rusia. Cita de forma selectiva la Carta de la ONU y no contiene ni una sola palabra de las causas del conflicto en Ucrania, lo que hace que sea imposible lograr un acuerdo sostenible a largo plazo”.
El Ministerio critica además que el documento incluya “un aplauso absurdo a los supuestos logros de los países europeos, que siguen cubriendo al régimen de Kiev con armas a la espera de lograr que la guerra llegue a su fin”.
En la misma nota, Exteriores sostiene que “no hay duda de que estas maniobras torpes de Kiev y los países europeos en la Asamblea General están dirigidas por el deseo de crear una “interferencia” al proceso de negociaciones trilaterales. “Las discusiones en la ONU muestran la clara fatiga de la comunidad internacional con la situación en Ucrania, que nuestros oponentes están tratando de mantener a flote de forma artificial”, ha afirmado.