Las autoridades rusas han tildado de “atentado terrorista internacional” el ataque sufrido a comienzos de marzo por el buque metanero 'Arctic Metagaz' en aguas del Mediterráneo, un incidente que Moscú atribuye a las fuerzas ucranianas y que ha descrito como un acto “verdaderamente indignante”.
El asesor del Kremlin para asuntos navales, Nikolai Patrushev, ha denunciado la existencia de una “campaña sin precedentes” contra los barcos que transportan mercancías desde puertos rusos. “Contra la flota que transporta carga desde los puertos rusos se ha desplegado, efectivamente, una campaña sin precedentes con la participación de potencias marítimas”, ha señalado.
En la misma línea, ha advertido de que “en la caza de petroleros, graneleros y portacontenedores, algunos países sencillamente han ido demasiado lejos”, según ha manifestado en una entrevista concedida al diario ruso 'Kommersant', donde también ha expresado su preocupación por que el conflicto “en torno a Irán se esté extendiendo más allá del golfo Pérsico”.
Patrushev ha sostenido que la ofensiva lanzada por Estados Unidos e Israel contra Irán desde el pasado 28 de febrero es “injustificable” y “destructiva”. A su juicio, “el conflicto no beneficia a ninguna de las partes. Carece de justificación y de razones objetivas. Y para Estados Unidos es destructivo, ya que los estadounidenses están destruyendo con sus propias manos su estatus de garantes de la seguridad de sus aliados en todo el mundo”.
El alto cargo ruso ha agregado que “la fe en la capacidad de las bases militares occidentales para garantizar la seguridad de los países donde se ubican se desvanece ante nuestros ojos. De hecho, también se desvanece la fe en que las relaciones de alianza con Estados Unidos nos salvarán de la crisis económica”.
Por último, ha advertido de que las actuales restricciones al suministro energético “llevarán, de forma inevitable, al cierre de la producción de alto consumo energético en países como Japón, Corea del Sur, Australia y la Unión Europea”.