El Kremlin ha calificado este martes de “extremadamente imprudente” la decisión de la Unión Europea de aprobar un nuevo reglamento que prevé la retirada progresiva, a partir de 2027, de las compras de gas ruso por gasoducto y de gas natural licuado (GNL) con destino al territorio comunitario.
El portavoz de la Presidencia rusa, Dimitri Peskov, ha recalcado en unas declaraciones ofrecidas a la agencia rusa de noticias Interfax que Moscú entiende que este movimiento es “extremadamente imprudente desde el punto de vista de los intereses económicos de esos países”.
La normativa, respaldada por mayoría cualificada y con el rechazo de Hungría y Eslovaquia y la abstención de Bulgaria, establece que las importaciones de GNL ruso quedarán vetadas a comienzos de 2027, mientras que el suministro de gas por gasoducto se bloqueará a partir del otoño de ese mismo año. Además, contempla que los contratos en vigor dispongan de un periodo transitorio con el fin de “limitar el impacto” de esta decisión sobre los precios y el funcionamiento de los mercados.
El texto fija que el incumplimiento de estas nuevas obligaciones, que empezarán a aplicarse el 2 de febrero —fecha en la que se publicarán en el Diario Oficial de la UE—, podrá acarrear sanciones de al menos 2,5 millones de euros para las personas físicas y de un mínimo de 40 millones de euros para las empresas, así como multas equivalentes, como mínimo, al 3,5% del volumen de negocio anual total mundial de la compañía o al 300% del volumen de negocio estimado de la operación.
Horas después de que la UE diera el visto bueno al reglamento, los Ejecutivos de Eslovaquia y Hungría anunciaron que recurrirán la medida ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE). Esta iniciativa se enmarca en el plan REPowerEU, con el que Bruselas pretende acabar con la dependencia de los combustibles fósiles procedentes de Rusia antes de 2030.