Moscú habla de “agresión”
El Gobierno de Rusia ha condenado la ofensiva militar contra Irán, calificándola de “agresión” y advirtiendo del riesgo de una desestabilización mayor en Oriente Medio.
Las autoridades rusas han señalado que la escalada puede tener consecuencias imprevisibles para la seguridad internacional y han reclamado el respeto al derecho internacional y a la soberanía de los Estados.
China pide frenar la escalada
Por su parte, China se ha mostrado “muy preocupada” por la evolución de los acontecimientos y ha instado al “cese inmediato” de las hostilidades.
Pekín ha subrayado la necesidad de evitar una guerra prolongada que afecte a la estabilidad regional y a la economía global, en un contexto de tensión creciente tras los ataques cruzados en la región.
Presión diplomática en pleno conflicto
La reacción de Moscú y Pekín introduce un nuevo elemento geopolítico en la crisis, al situar a dos miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU en una posición crítica frente a la ofensiva.
Ambos países mantienen vínculos estratégicos con Teherán y han abogado reiteradamente por soluciones diplomáticas a las disputas en Oriente Medio.
La posición conjunta refuerza la dimensión global del conflicto y anticipa una intensa batalla diplomática en los foros internacionales en las próximas horas.