Las autoridades rusas han reiterado este martes la relevancia del tratado de desarme START III, conocido como Nuevo START y suscrito en 2010 con Estados Unidos, al tiempo que han advertido de la ausencia de una reacción por parte de Washington a solo dos días de que caduque un acuerdo clave para mantener bajo control los arsenales nucleares de ambas potencias.
El portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, ha subrayado en una comparecencia ante los medios que este tratado “sigue siendo relevante” para Moscú y ha recalcado que Estados Unidos ya dispone de la propuesta rusa, que “continúa sobre la mesa” y ha sido “trazada por el propio presidente, Vladimir Putin”.
“Todavía no hemos recibido una respuesta por parte de los estadounidenses a esta iniciativa. De hecho, se está acabando el tiempo, y en tan solo unos días el mundo estará ante una situación mucho más peligrosa que la que teníamos hasta ahora”, ha señalado Peskov, según ha informado la agencia de noticias Interfax.
El representante del Kremlin ha advertido de que, si el tratado llega a expirar, Estados Unidos y Rusia, que concentran los mayores arsenales atómicos del planeta, se quedarían por primera vez desde la Guerra Fría sin límites jurídicos sobre sus armas nucleares, lo que podría abrir la puerta a una nueva carrera armamentística.
“Esto es muy malo para la seguridad global y la estrategia en materia de seguridad. Durante los días que quedan, esta propuesta seguirá estando en nuestra agenda”, ha añadido el portavoz presidencial.
El lunes, el expresidente estadounidense Barack Obama —quien rubricó el acuerdo junto al entonces mandatario ruso, Dimitri Medvedev— alertó de que el colapso del tratado de reducción de armas estratégicas podría desencadenar una nueva escalada armamentística y convertir el planeta en un lugar “menos seguro”.
“Si el Congreso no interviene, expirará el último tratado de control de armas nucleares entre Estados Unidos y Rusia. Sería un sinsentido acabar con décadas de diplomacia y podría provocar otra carrera armamentística que haría que el mundo fuera menos seguro”, y en la que también podría participar China, afirmó entonces.
Firmado en Praga en 2010, el Nuevo START actualizó y prorrogó anteriores mecanismos de reducción de armamento nuclear, con el compromiso de Washington y Moscú de recortar en dos tercios sus cabezas nucleares desplegadas. El marco quedó quebrado tras la invasión rusa de Ucrania, cuando el presidente ruso suspendió la participación de su país en el tratado, aunque sin abandonarlo formalmente.
El propio Medvedev ha pedido igualmente prolongar el acuerdo, al que ha calificado como símbolo de “confianza” entre Washington y Moscú y herramienta para comprobar las “intenciones del otro”. “No quiero decir que esto signifique inmediatamente una catástrofe y una guerra nuclear, pero debería alertar a todo el mundo. El reloj que está corriendo, en este caso, sin duda volverá a acelerarse”, ha remachado sobre el último gran pacto antinuclear aún vigente entre ambas potencias.