El Ministerio de Exteriores de Rusia ha informado este martes de que su Consulado General en la provincia iraní de Isfahán, situada en el interior del país, resultó afectado por un ataque perpetrado el pasado domingo contra la sede del gobierno regional, una explosión que destrozó los cristales de la misión diplomática y “lanzó hacia atrás” a varios miembros de su personal.
“El 8 de marzo, el Consulado General de Rusia en Isfahán (Irán) sufrió daños en un ataque contra la cercana oficina del gobernador provincial. Las ventanas del edificio de oficinas y los apartamentos residenciales quedaron destrozadas, y varios empleados fueron lanzados hacia atrás por la onda expansiva”, ha afirmado la portavoz de la cartera, María Zajarova, en un comunicado publicado en la web ministerial.
Aunque ha recalcado que “afortunadamente, no hubo víctimas ni heridos graves”, la diplomacia rusa ha subrayado que considera este tipo de acciones contra sedes diplomáticas y consulares “una flagrante violación de documentos fundamentales del Derecho Internacional”, entre ellos las Convenciones de Viena sobre Relaciones Diplomáticas y Consulares de 1961 y 1963, respectivamente.
“Exigimos que todas las partes respeten estrictamente la inviolabilidad de las instalaciones diplomáticas y se abstengan de atentar contra la seguridad, la vida y la salud de su personal”, ha subrayado Zajarova.
En este contexto, y tras advertir de que la guerra impacta ya en “un número cada vez mayor de Estados y sus civiles”, la portavoz ha instado a los actores implicados “para que pongan fin inmediatamente al enfrentamiento militar y regresen a la mesa de negociaciones”, cuya última ronda se celebró apenas un día antes de que Estados Unidos, junto a Israel, iniciara la ofensiva contra Irán el pasado 28 de febrero.