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Rusia despliega escolta naval para un petrolero perseguido por EEUU

Rusia escolta con medios navales un petrolero vinculado a su “flota fantasma”, en plena pugna con EEUU por las sanciones al crudo venezolano.

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Marines estadounidenses encuadrados en el Southcom. SOUTHCOM

Marines estadounidenses encuadrados en el Southcom. SOUTHCOM

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Rusia ha puesto en marcha un operativo naval, en el que participa al menos un submarino, para proteger a un petrolero señalado por Estados Unidos por integrar, presuntamente, la “flota fantasma” con la que Moscú eludiría las sanciones impuestas al sector energético vinculado a Venezuela.

De acuerdo con “The Wall Street Journal”, el petrolero “Bella 1” se ha convertido en motivo de enfrentamiento entre Washington y Moscú desde hace varias semanas, después de que unidades de la Marina estadounidense lo interceptaran cuando trataba de acceder a puertos venezolanos.

Aunque navegaba sin carga, el barco ruso frustró un intento de abordaje por parte de efectivos estadounidenses y se adentró en el Atlántico, maniobra durante la cual modificó su registro, adoptó el nuevo nombre de “Marinera” y pasó a operar bajo pabellón ruso. El envío de medios marítimos para acompañar al buque eleva ahora el pulso entre ambos países.

El propio Mando Sur de Estados Unidos (SOUTHCOM) ha reiterado en las últimas horas su voluntad de respaldar a las agencias federales de su país frente a “buques sancionados y actores que transitan en la región”, en plena campaña de Washington para reforzar el bloqueo a las exportaciones de crudo venezolano e interceptar distintos petroleros en los días previos a la intervención militar en la que capturó al presidente venezolano, Nicolás Maduro.

“Nuestros servicios marítimos están alerta, ágiles y preparados para rastrear buques de interés. Cuando llegue la llamada, estaremos allí”, ha señalado la división del Ejército estaodunidense en un mensaje en redes sociales.

La llamada “flota fantasma” rusa permanece bajo estrecha vigilancia de Estados Unidos y la Unión Europea, que mantienen sanciones sobre centenares de barcos que, supuestamente, Rusia utiliza para esquivar las restricciones internacionales dictadas tras la invasión de Ucrania.

Estos barcos, en su mayoría petroleros, tienen vetada la entrada a puertos y se enfrentan a la prohibición de recibir numerosos servicios vinculados al transporte marítimo. Aunque la comunidad internacional mantiene en su “lista negra” cerca de 600 embarcaciones, las estimaciones apuntan a que el número real de buques empleados por el Kremlin sería más del doble.