Rusia impone 17 años de prisión al ex vicegobernador de Kursk por sobornos vinculados a obras defensivas

Un tribunal ruso condena a 17 años al ex vicegobernador de Kursk por sobornos ligados a contratos de fortificaciones en la frontera con Ucrania.

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El ex vicegobernador de la región rusa de Kursk Alexei Dedov Europa Press/Contacto/Yegor Gorozhankin

El ex vicegobernador de la región rusa de Kursk Alexei Dedov Europa Press/Contacto/Yegor Gorozhankin

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Un tribunal de Rusia ha sentenciado este martes al ex vicegobernador de la región de Kursk, Alexei Dedov, a 17 años de cárcel y a una inhabilitación de 12 años para desempeñar cargos públicos por un caso de corrupción ligado a la construcción de fortificaciones defensivas en la frontera con Ucrania. Por estos mismos hechos, el exgobernador regional Alexei Smirnov recibió en la víspera una condena de características similares.

Dedov cumplirá la pena en una prisión de máxima seguridad y deberá abonar además una multa de 450 millones de rublos (casi cinco millones de euros), después de que el tribunal de distrito de Leninski, en Kursk, lo declarara culpable de dos delitos de soborno en aplicación del artículo 290 del Código Penal ruso.

La resolución judicial establece igualmente que el ex vicegobernador deberá reintegrar al Estado 20,9 millones de rublos (225.000 euros), cantidad que habría percibido como resultado directo de actividades delictivas, según ha detallado la agencia rusa Interfax.

De acuerdo con la acusación, tanto Dedov como Smirnov habrían recibido estas sumas de varias compañías a cambio de la adjudicación de contratos para levantar fortificaciones defensivas en el contexto de la ofensiva militar lanzada por Ucrania en agosto de 2025, en el marco de la guerra iniciada por el presidente ruso, Vladimir Putin, en febrero de 2022.

Smirnov, obligado a devolver al Estado la misma cantidad que Dedov, fue sentenciado este lunes a 14 años de prisión, al pago de una multa de 400 millones de rublos (cuatro millones de euros) y a una inhabilitación de 10 años para ejercer funciones públicas.

Durante aquella ofensiva, Kiev llegó a controlar unos 1.200 kilómetros cuadrados y más de un centenar de localidades. Moscú se vio entonces forzada a desviar recursos desde el frente en territorio ucraniano para expulsar a las tropas enemigas asentadas en suelo ruso.

Este giro en el campo de batalla contribuyó a que la guerra en Ucrania entrara en una fase de estancamiento, con líneas prácticamente congeladas. El presidente estadounidense, Donald Trump, prometió al llegar a la Casa Blanca que pondría fin al conflicto “con apenas una llamada telefónica”, si bien las negociaciones de paz no han dado frutos hasta ahora.