El Ministerio de Exteriores de Rusia ha dejado entrever este sábado que determinados servicios de inteligencia occidentales podrían haber tenido algún tipo de participación en la preparación de los grupos armados que lanzaron una ofensiva coordinada contra el Ejército de Malí en varios puntos del país, incluidos varios cuarteles de la capital, Bamako. Paralelamente, ha pedido a sus ciudadanos que eviten desplazarse a este Estado del Sahel ante el deterioro de la situación.
Según un comunicado difundido por el departamento diplomático ruso y recogido por la agencia oficial Tass, las fuerzas malienses siguen desarrollando operaciones para localizar y neutralizar a los responsables de los ataques.
En esta nota, el Ministerio ha precisado que “actualmente se están realizando esfuerzos para eliminar a las bandas, en cuya preparación, según información preliminar, podrían haber estado involucradas agencias de seguridad occidentales”.
La reacción de Moscú llega tras los graves incidentes registrados este mismo sábado, cuando se produjeron explosiones y tiroteos en la base militar de Kati, situada a las afueras de Bamako y considerada la instalación castrense más importante del país. En este recinto se encuentran las residencias de altos mandos, entre ellos la del presidente de transición, Assimi Goita. Por ahora, las autoridades no han aclarado las circunstancias exactas del asalto.
El Ministerio ha señalado igualmente que, de momento, no dispone de información sobre ciudadanos rusos afectados por estos sucesos, si bien ha manifestado su preocupación por el empeoramiento del clima de seguridad en Malí y ha llamado a extremar las medidas de autoprotección.
En este sentido, ha reiterado que “el Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia recomienda a los ciudadanos rusos que se abstengan de viajar a este país y que quienes ya se encuentren en él tomen las medidas necesarias para garantizar su seguridad personal”.
La Embajada de Rusia en Malí, por su parte, ha difundido un comunicado en su página web en el que condena con contundencia los ataques, que describe como intentos deliberados de desestabilizar al país. “Condena enérgicamente los cobardes ataques perpetrados el 25 de abril de 2026 por grupos terroristas armados en diversas partes del país”, ha indicado la misión diplomática.
En la misma nota, la Embajada subraya la reacción de las fuerzas malienses y resalta que “gracias a la acción decisiva y coordinada de las Fuerzas Armadas de la República de Malí, los ataques fueron repelidos”, al tiempo que reitera su respaldo político al Gobierno y a la ciudadanía de este país africano.
La legación rusa ha trasladado también su pésame a los afectados por la ofensiva: “Ofrecemos nuestras más sinceras condolencias a las familias y amigos de las víctimas. Compartimos su dolor en estos difíciles momentos”, añade el texto, en el que se reafirma el apoyo de Moscú a los esfuerzos de Malí para consolidar la estabilidad y avanzar en su desarrollo.
El asalto supone una seria prueba de resistencia tanto para la junta militar que gobierna Malí como para Rusia, su principal socio en materia de seguridad.
La autoría de la ofensiva ha sido reivindicada por el grupo separatista tuareg Frente de Liberación para el Azawad (FLA), que habría actuado junto a un aliado clave: la organización yihadista Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes (JNIM), vinculada a Al Qaeda. Según fuentes citadas en su día por Radio France Internationale, ambas formaciones habrían mantenido contactos en los últimos meses para coordinar esta operación.
El Ejército maliense ha informado del despliegue de una “operación de rastreo a gran escala” en Bamako y otras zonas del país. Al mismo tiempo, ha recalcado que “una enérgica respuesta ha permitido derrotar al enemigo y neutralizar a varios cientos de terroristas”, antes de precisar que los atacantes “fueron superados por la potencia de fuego de nuestras fuerzas”.