Rusia insiste en que usar sus activos congelados para la Junta de Paz en Gaza “abre nuevos horizontes”

El Kremlin respalda usar mil millones de dólares de activos rusos congelados para la Junta de Paz en Gaza liderada por Trump pese al escepticismo internacional.

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Dimitri Peskov, portavoz del Kremlin. Europa Press/Contacto/Mikhail Sinitsyn

Dimitri Peskov, portavoz del Kremlin. Europa Press/Contacto/Mikhail Sinitsyn

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El Kremlin ha vuelto a respaldar este lunes la iniciativa de emplear mil millones de dólares procedentes de sus activos congelados para sufragar la Junta de Paz para Gaza promovida por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, una propuesta que, según Moscú, “abre, sin duda, nuevos horizontes para la cooperación”.

La idea de canalizar parte de los fondos rusos inmovilizados en territorio estadounidense fue planteada la semana pasada por el presidente ruso, Vladimir Putin, durante la visita oficial a Moscú del presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, aprovechando ese encuentro bilateral para formalizar la oferta.

El portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, ha subrayado que la propuesta ya fue calificada como “interesante” por el propio presidente Trump, aunque ha precisado que “por ahora no ha habido ninguna reacción” adicional por parte de Washington sobre este asunto, según recoge la agencia TASS.

El propio Peskov recordó días atrás que alrededor de 5.000 millones de dólares (unos 4.200 millones de euros) de activos rusos siguen bloqueados en Estados Unidos por decisión de la anterior administración de Joe Biden, como respuesta a la invasión de Ucrania ordenada por Moscú.

La Junta de Paz para Gaza fue presentada en paralelo al plan de Estados Unidos sobre el futuro del enclave palestino tras los sangrientos ataques de Israel, que han provocado ya cerca de 72.000 muertos desde octubre de 2023, según los últimos balances difundidos.

Esta estructura, concebida con funciones de supervisión y bajo el liderazgo de Trump, estará compuesta por un comité tecnócrata y jefes de Estado de distintos países, varios de los cuales han aceptado ya sumarse a la iniciativa. Su misión será abordar el conflicto en Gaza y replicar este modelo para intentar gestionar otros focos de tensión en el futuro.

No obstante, numerosos actores de la comunidad internacional observan con recelo el proyecto del presidente de Estados Unidos, ante el temor de que pueda erosionar o solapar el papel central de Naciones Unidas en la gestión de crisis internacionales.