El Kremlin ha señalado este jueves que considera “negativa” la expiración del tratado de reducción de armas estratégicas Nuevo START, firmado con Estados Unidos en 2011 y que ha quedado sin efecto durante la jornada ante la ausencia de un nuevo acuerdo, lo que provoca que, por primera vez en más de cincuenta años, no exista un marco de control específico para este tipo de armamento entre ambas potencias.
“El acuerdo está expirando. Consideramos que es algo negativo y lo lamentamos”, ha manifestado el portavoz de la Presidencia rusa, Dimitri Peskov, quien ha reiterado que la propuesta formulada en septiembre por el presidente ruso, Vladimir Putin, para extender el tratado durante un año no ha obtenido respuesta desde Washington, tal y como ha informado la agencia rusa de noticias Interfax.
“Nuestra iniciativa para mantener el techo de restricciones durante otro año, incluso después de la expiración de este documento, sigue sin respuesta”, ha subrayado, recalcando además que la vigencia de Nuevo START “deja de tener efecto” este mismo jueves, mientras que desde la Administración de Donald Trump no se han producido comentarios públicos al respecto.
El acuerdo fue rubricado en abril de 2010 en Praga por los entonces presidentes de Estados Unidos y Rusia, Barack Obama y Dimitri Medvedev, y entró en vigor en febrero de 2011 tras la ratificación por parte de ambos países. No obstante, en febrero de 2023, en el contexto de la invasión de Ucrania, Putin anunció la suspensión de la participación de Rusia en el tratado, sin que desde entonces se haya alcanzado un entendimiento para su renovación.
El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, ha calificado en las últimas horas la expiración del pacto como “un momento grave para la paz y la seguridad internacional”, al advertir de que “no hay límites vinculantes sobre los arsenales nucleares estratégicos” de ambas naciones. “Esta disolución de décadas de logros no podría tener lugar en peor momento, ya que el riesgo del uso de un arma nuclear es el más elevado en décadas”, afirmó, si bien hizo un llamamiento a “reiniciar y crear un régimen de control de armas adecuado a un contexto en rápida evolución”.