Las autoridades rusas han rechazado este lunes “categóricamente” las acusaciones lanzadas por varios países europeos, entre ellos Alemania, Francia y Reino Unido, que señalan a Moscú como responsable de la muerte del opositor Alexei Navalni mediante el uso de un agente nervioso.
En una comparecencia ante la prensa en Moscú, el portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, ha expresado el profundo desacuerdo del Gobierno ruso con estas imputaciones. “Es muy negativo. Naturalmente, no aceptamos tales acusaciones; no las compartimos”, ha manifestado.
“Las consideramos parciales e infundadas. Y, de hecho, las rechazamos rotundamente”, ha insistido el portavoz presidencial, según declaraciones difundidas por la agencia Interfax.
El pasado sábado, los Ejecutivos de Alemania, Francia, Reino Unido, Suecia y Países Bajos responsabilizaron directamente al Gobierno ruso del asesinato de Navalni, del que este lunes se cumplen dos años. En su declaración, acusaron a Moscú de haber llevado a cabo un ataque con una potente neurotoxina procedente de una rana dardo de Ecuador, que supuestamente habría sido utilizada contra Navalni mientras cumplía una condena cercana a los 30 años de prisión en el momento de su fallecimiento.
“Esta es la conclusión de nuestros gobiernos, que se basa en los análisis de muestras de Alexei Navalni. Estos análisis han confirmado de forma concluyente la presencia de epibatidina”, en referencia a la toxina, han apuntado los ministros de Asuntos Exteriores de estos cinco gobiernos en un comunicado oficial.
Según subrayan estos países, la epibatidina está catalogada como arma química conforme al derecho internacional y “no se encuentra de forma natural en Rusia”. Recuerdan además que Moscú sostuvo que Navalni murió por causas naturales, “pero dada la toxicidad de la epibatidina y los síntomas de los que se informó, el envenenamiento es la causa de su muerte con una alta probabilidad”.
Tras su fallecimiento, tanto los gobiernos europeos como las instituciones de la Unión Europea denunciaron el trato degradante al que habría sido sometido durante su reclusión en la colonia penal de Siberia, donde murió el 16 de febrero de 2024, señalando de nuevo la responsabilidad de Moscú en el desenlace.