Las autoridades de Rusia han informado este lunes de que han vuelto a lanzar ataques contra territorio ucraniano una vez finalizada la tregua ordenada por el presidente Vladimir Putin con motivo de la Pascua Ortodoxa y justificada por razones humanitarias.
En declaraciones recogidas por la agencia de noticias TASS, el portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, ha reiterado que “Rusia pretende lograr la paz en Ucrania mediante negociaciones, pero hasta el momento esto no ha sido posible y la operación militar especial (nombre utilizado por Moscú para referirse a la guerra) continúa”.
Asimismo, Peskov ha sostenido que “cualquier acción que alimente las aspiraciones militaristas del régimen de Kiev no contribuye a la búsqueda de una solución pacífica” y ha añadido que “los europeos no ocultan su postura general de querer continuar con esta guerra”.
El Ministerio de Defensa ruso ha asegurado que durante la vigencia del alto el fuego el Ejército ucraniano llevó a cabo 6.558 violaciones de la tregua. Según este departamento, “las Fuerzas Armadas ucranianas siguieron lanzando ataques con drones y artillería contra nuestras posiciones militares, así como contra objetivos civiles en las zonas fronterizas de las regiones de Belgorod y Kursk”.
Por su parte, el Estado Mayor del Ejército ucraniano ha señalado en un comunicado difundido en redes sociales que “en total, se registraron 10.721 violaciones por parte del enemigo desde la declaración del alto el fuego”, ofreciendo así una cifra muy superior a la difundida por Moscú.
Peskov ya había avanzado la jornada anterior que los ataques contra Ucrania se reanudarían una vez terminada la pausa por la Pascua, un alto el fuego que comenzó el 11 de abril a las 16.00 horas de Moscú (15.00 horas en la España peninsular) y que se prolongó hasta la medianoche del 12 de abril.
En el plano político, Rusia ha planteado en las conversaciones de paz una serie de exigencias que el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, considera totalmente inasumibles. Entre ellas figuran la cesión de la soberanía sobre los territorios ocupados por Moscú desde el inicio de la contienda y garantías formales de que Kiev renunciará a su objetivo de integrarse en la OTAN.