Las autoridades rusas consideran “inaceptable” la retención en el Mediterráneo del petrolero 'Deyna', abanderado en Mozambique y sospechoso de integrar la denominada 'flota fantasma' rusa, interceptado el pasado 20 de marzo por Francia en aguas de esta zona.
En una nota oficial, la portavoz del Ministerio de Exteriores de Rusia, Maria Zajarova, subrayó que estas actuaciones “perpetrados por países europeos que tienen como práctica detener buques” son “inadmisibles” y recalcó que Moscú interpreta este tipo de medidas como “graves violaciones de la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho al Mar”.
Asimismo, Zajarova remarcó que “nuestro país utilizará todos los instrumentos políticos, jurídicos y de otro tipo a su disposición para garantizar el respeto del principio de libertad de navegación”, aludiendo a lo ocurrido hace cinco días, cuando el navío fue “escoltado a un fondeadero para realizar investigaciones adicionales”, de acuerdo con la versión difundida por el Ejército francés.
Por su parte, las autoridades de Francia sostienen que remitieron un informe en el que se recogían las dudas sobre la legalidad del pabellón con el que operaba el petrolero y defendieron que su intervención se basó en el artículo 110 de la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, que ampara este tipo de inspecciones en alta mar bajo determinadas circunstancias.