El Organismo Internacional para la Energía Atómica (OIEA) ha informado este viernes de un acuerdo de alto el fuego limitado en el entorno de la central nuclear de Zaporiyia, la mayor de Europa y controlada por el Ejército ruso desde marzo de 2022. La tregua tiene como objetivo permitir las labores de reparación en la última línea eléctrica de reserva de la planta, fuera de servicio desde los ataques del pasado 2 de enero.
“El OIEA continúa trabajando estrechamente con ambas partes para garantizar la seguridad en la central nuclear de (Zaporiyia) y prevenir un accidente nuclear durante el conflicto. Este alto el fuego temporal, el cuarto que negociamos, demuestra el papel indispensable que seguimos desempeñando”, ha aseverado el director general del OIEA, Rafael Grossi.
Un grupo de expertos del organismo ha partido desde Viena para supervisar sobre el terreno las tareas que se pondrán en marcha en los próximos días. Los especialistas intentarán restablecer la operatividad de la línea de 330 kilovatios, “dañada y desconectada”, y volver a conectarla con la línea principal de 750 kilovatios, de la que la central dependía en exclusiva tras los ataques de enero.
Durante esta misma semana, otro equipo técnico del OIEA ha revisado las medidas implantadas por la planta para preservar la seguridad en episodios de meteorología extrema. Los inspectores han verificado que se han aplicado correctamente los protocolos de protección invernal para impedir la congelación del agua en los pozos subterráneos.
Además, con el fin de minimizar el impacto de las temperaturas “gélidas”, los responsables de la instalación ajustarán la temperatura del sistema de calefacción local para asegurar el buen funcionamiento de los generadores diésel de emergencia, imprescindibles ante un posible nuevo corte de suministro eléctrico.
El OIEA ha señalado que otras centrales ucranianas, como la de Chernóbil, también han sufrido en las últimas semanas la desconexión de algunas de sus líneas eléctricas a causa de la actividad militar en las proximidades, “un hecho que subraya una vez más la importancia de una infraestructura de red eléctrica confiable para la seguridad nuclear”, ha afirmado Grossi.
Solo en los últimos siete días, los observadores desplegados por el organismo han registrado presencia y actividad militar en las cinco centrales nucleares de Ucrania, incluidas fuertes detonaciones en sus alrededores.
“El deterioro de la red eléctrica de Ucrania debido a la persistente actividad militar tiene implicaciones directas para la seguridad nuclear de sus instalaciones nucleares. El OIEA seguirá evaluando prioritariamente la funcionalidad de estas subestaciones críticas”, ha añadido.
Moscú y Kiev se responsabilizan mutuamente de los ataques contra la infraestructura energética que da servicio a Zaporiyia —bajo control ruso desde los primeros días de la invasión—, que ha quedado sin alimentación eléctrica en hasta 12 ocasiones desde febrero de 2022. Un alto el fuego temporal anterior, negociado por el OIEA el pasado 30 de diciembre, ya hizo posible acometer trabajos de reparación en esta misma línea.