Las autoridades de Rusia y Ucrania han informado este martes de una nueva noche de ataques recíprocos con drones, en la que ambos bandos aseguran haber derribado en conjunto más de 350 aparatos no tripulados. Según sus respectivos balances, las defensas rusas habrían interceptado más de 200 drones, mientras que Kiev sostiene que ha logrado destruir más de 150.
El Ministerio de Defensa ruso ha señalado en un comunicado que en las últimas horas fueron abatidos 206 drones lanzados por Ucrania, entre ellos 43 “sobre la región de Moscú”, de los cuales “40 que volaban a Moscú”, además de otros 62 en la región de Briansk.
A esta cifra se añaden, siempre según Moscú, otros derribos repartidos por varias zonas del país: 28 aparatos en Krasnodar, 18 en la península de Crimea --anexionada por Rusia en 2014, en una decisión no reconocida por la comunidad internacional--, doce en Smolensk y en el mar de Azov, respectivamente, nueve en Kaluga, ocho en Bélgorod, seis en Rostov, cuatro en Leningrado, tres en Astracán y uno en Adigea.
En paralelo, la Fuerza Aérea ucraniana ha comunicado que sus sistemas antiaéreos destruyeron 154 de los 178 drones lanzados por el Ejército ruso, y ha confirmado impactos de 22 aparatos en doce puntos distintos del territorio ucraniano, sin ofrecer por ahora datos sobre posibles víctimas o daños materiales derivados de estos ataques.
“El ataque continúa, dado que hay numerosos drones enemigos en el espacio aéreo”, ha advertido la Fuerza Aérea, que ha instado a la ciudadanía a que “siga las normas de seguridad”, en el contexto de la guerra iniciada en febrero de 2022 tras la orden de invasión firmada por el presidente ruso, Vladimir Putin.