El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, ha salido en defensa de la misión “Centinela del Ártico”, puesta en marcha por la Alianza Atlántica hace un par de semanas, frente a las acusaciones de que se trataría únicamente de un gesto simbólico para calmar las aspiraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de adquirir Groenlandia, territorio perteneciente a otro Estado miembro de la organización.
En una rueda de prensa, al ser cuestionado por las críticas que sostienen que la operación, denominada en inglés “Artic Sentry”, sería poco más que un cambio de etiqueta para satisfacer al inquilino de la Casa Blanca, Rutte ha replicado que la misión es “sustancial” para la defensa del área ártica y que constituye una reacción directa a la “llamada de atención” de Washington ante el incremento de la presencia de Rusia y China en la zona.
El máximo responsable de la OTAN ha subrayado que “Centinela del Ártico” “no solo aprovecha lo que ya existe” mediante la coordinación de las operaciones que ya se desarrollan sobre el terreno, sino que además permite cerrar “brechas” de seguridad y optimizar las inversiones necesarias, “incrementando y modernizando” las capacidades de la Alianza y reforzando así su seguridad colectiva.
Rutte, que este jueves se ha reunido con la primera ministra de Lituania, Inga Ruginiene, ha precisado que entre los participantes se encuentran los Marines de Estados Unidos, la Royal Navy del Reino Unido, la marina de Países Bajos y otras armadas integradas en el ejercicio “Cold Response” de Noruega, una de las principales operaciones ya activas en el Ártico.
“También vemos a fuerzas españolas, francesas y alemanas participando a través del Grupo Marítimo Permanente de la OTAN número uno, realizando ejercicios de defensa aérea y seguridad marítima en el marco del ejercicio ‘Dynamic Mariner’. Estas y otras actividades se complementan con los esfuerzos continuos de Policía aérea de la OTAN en Islandia, así como con el Mando Conjunto Ártico danés en Groenlandia”, ha detallado el secretario general.
Pese a ello, ha rehusado ofrecer cifras concretas sobre el despliegue iniciado en febrero, alegando que no desea que Rusia u otros países dispongan de más información sobre la presencia de la OTAN en el Ártico, aunque ha insistido en que, en esencia, “se trata de integrar” los recursos y operaciones ya existentes.
El dirigente de la Alianza ha vuelto a poner en valor el papel del presidente de Estados Unidos y su presión sobre el resto de aliados, defendiendo que, sin la insistencia de Donald Trump, los socios europeos no habrían incrementado su gasto militar ni estarían haciendo “cada vez más” para reforzar la seguridad colectiva.