Cincuenta años después de RASD los saharauis siguen sin su propio Estado

¿Qué ha pasado en 50 años? La historia no contada de la RASD y la lucha por un Estado en el Sáhara Occidental

5 minutos

La bandera de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) durante una manifestación en Madrid Alejandro Martínez Vélez - Europa Press

Publicado

Última actualización

5 minutos

En la madrugada del 27 de febrero de 1976, en Bir Lehlu, un asentamiento muy próximo a las fronteras con Argelia y Mauritania, se proclamó la República Árabe Saharaui Democrática (RASD). La nueva entidad política nacía con la intención de integrar el territorio que hasta entonces había constituido el Sáhara español, del que España completaría su retirada al día siguiente, tal y como establecía el Acuerdo Tripartito de Madrid.

"Convencidos de que todos los pueblos tienen un derecho inalienable a la libertad absoluta, al ejercicio de su soberanía y a la integridad de su territorio nacional", el Frente Polisario, mediante el Consejo Nacional Saharaui, llevó a cabo la proclamación "ante el mundo entero" de "un Estado libre, independiente y soberano, regido por un sistema nacional democrático, árabe de tendencia unionista, de confesionalidad islámica, progresista, que adquiere como forma de régimen el de la República Árabe Saharaui Democrática".

En el texto fundacional se subrayaba además que "el pueblo árabe de la RASD habiendo decidido defender su independencia y su integridad territorial y ejercer el control de sus recursos y riquezas naturales (...) pide a sus hermanos y a todos los países del mundo el reconocimiento de esta nueva nación, a la vez que manifiesta expresamente su deseo de establecer relaciones recíprocas basadas en la amistad, la cooperación y en la no injerencia en los asuntos internos".

El Uali Mustafá Sayed, uno de los impulsores del Frente Polisario en mayo de 1973 y secretario general desde 1974, asumió la Presidencia de la RASD. Sin embargo, su mandato fue muy breve, ya que falleció en un enfrentamiento con fuerzas mauritanas en junio de 1976.

La ‘Marcha Verde’ y el Acuerdo Tripartito

La proclamación de la RASD estuvo directamente vinculada al giro que se produjo meses antes en el conflicto. El 14 de noviembre de 1975, tras la ‘Marcha Verde’ impulsada por el rey Hassán II, con la que miles de marroquíes penetraron en el Sáhara Occidental para reivindicar su soberanía sobre la entonces colonia española, España firmó en Madrid un pacto con Marruecos y Mauritania, conocido como Acuerdo Tripartito.

En dicho acuerdo, el Gobierno franquista se comprometía a abandonar la que había sido su provincia 53 antes del 28 de febrero de 1976 y a "de inmediato a instituir una Administración temporal en el territorio en la que participarán Marruecos y Mauritania, en colaboración con la Yemáa", la asamblea creada por las autoridades españolas en 1967. A este órgano se le transferirían todas las "responsabilidades y poderes".

No obstante, el presidente de la Yemáa, Jatri uld Said uld Yumani, había prestado juramento de fidelidad a Hassán II en Rabat a comienzos de noviembre de 1975. Por ello, cuando la asamblea se reunió el 27 de noviembre en Guelta Zemmur, con 67 de sus 102 miembros, acordó su propia disolución y reconoció al Polisario como "la autoridad única y legítima del pueblo saharaui". Para entonces, unidades del Ejército marroquí ya habían penetrado en el todavía Sáhara español, entrando en El Aaiún y en la entonces Villa Cisneros, hoy Dajla.

Respuesta a un vacío jurídico

"El Estado saharaui fue proclamado como respuesta a la retirada del último soldado español, por lo tanto respondiendo a un vacío jurídico legal que existió en ese momento", explica a Europa Press el delegado del Polisario en España, Abdulah Arabi, al referirse al contexto en el que se declaró la RASD.

Madagascar fue el primer país en reconocer oficialmente a la nueva república, el 28 de febrero de 1976. Argelia, que desde entonces se ha convertido en el principal respaldo del Polisario a nivel internacional, lo hizo el 6 de marzo de ese mismo año. En 1984, la RASD se integró en la Organización de la Unión Africana (OUA), lo que motivó la retirada de Marruecos de la organización, a la que no regresaría hasta 2017, ya transformada en Unión Africana.

Hasta la fecha, 84 estados, sobre todo africanos, han otorgado reconocimiento diplomático a la RASD. En los últimos años, sin embargo, algunos gobiernos han roto o congelado sus relaciones y se han aproximado a Marruecos, coincidiendo con el refuerzo de la ofensiva diplomática marroquí para sumar apoyos a su postura sobre el Sáhara Occidental.

España, por su parte, nunca ha reconocido a la RASD como Estado. No obstante, en marzo de 2022 dio un giro relevante al respaldar la propuesta de autonomía presentada por Marruecos en 2007 para el Sáhara Occidental, a la que calificó como "la base más seria, creíble y realista" para resolver la disputa.

Guerra, alto el fuego y ruptura

Tras la proclamación de independencia se desencadenó una guerra con Marruecos y Mauritania, que se habían repartido el territorio saharaui. El 5 de agosto de 1979, Mauritania suscribió un acuerdo de paz con el Polisario, lo que llevó a que el 14 de agosto Marruecos se anexionara la franja del Sáhara que hasta entonces administraba Nuakchot.

Las hostilidades se prolongaron hasta el 6 de noviembre de 1991, fecha en la que entró en vigor un alto el fuego auspiciado por la ONU. La tregua se mantuvo hasta el 14 de noviembre de 2020, cuando el Polisario la dio por terminada tras el despliegue del Ejército marroquí en El Guerguerat, en la frontera con Mauritania, con el objetivo de deshacer el bloqueo de la carretera. Desde entonces, se han sucedido ataques y escaramuzas entre el Polisario y las Fuerzas Armadas marroquíes.

"La llaman de baja intensidad, pero se cobra vidas humanas, se usan drones para bombardear no solo a efectivos militares saharauis sino también a civiles mauritanos, argelinos y saharauis", denuncia Arabi, que insiste en que la violencia sigue teniendo un coste humano.

Un referéndum pendiente

En paralelo al alto el fuego, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó el 29 de abril de 1991 la creación de la Misión de Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (MINURSO). Su mandato se ha ido prorrogando de forma anual, la última vez el 31 de octubre, sin que el referéndum prometido haya llegado a celebrarse.

Ese plebiscito, subraya el delegado del Polisario, "está estipulado para concluir el proceso de descolonización que España, lejos de hacerlo, abandonó el territorio". Desde la óptica del Derecho Internacional, sostiene, "la única fórmula que existe para culminar un proceso de descolonización es permitir al pueblo afectado que decida mediante un referéndum qué es lo que quiere ser".

Mientras tanto, el Frente Polisario mantiene el control de en torno a un 20% de la antigua colonia española, mientras que el 80% restante, donde "encierra los recursos naturales del Sáhara Occidental", está "ocupado por Marruecos". Esta situación, afirma Arabi, ha permitido a Rabat "utilizarlos, saquearlos y explotarlos en beneficio propio" y, a su juicio, le sirve para "condicionar posicionamientos políticos" de países como España o Francia.

"Tenemos una determinación total para que las negociaciones y para que la vía pacífica sea la solución definitiva de esta situación pero también la misma determinación de continuar nuestra lucha para conseguir nuestros objetivos", recalca el representante del Polisario. Asegura que, pese a que han transcurrido ya 50 años, se trata de "una lucha de generaciones" y que "hay una generación que viene detrás que es más exigente y reivindicativa".

Arabi reconoce que los saharauis son "un pueblo pequeño", de alrededor de medio millón de personas, entre quienes residen en los campamentos de refugiados de Tinduf (que ACNUR cifraba en 173.000 en 2024), la población que vive en la zona bajo control marroquí y la diáspora. Sin embargo, recuerda que existen "estados que son más pequeños que el nuestro y funcionan perfectamente", como argumento de que el tamaño demográfico no debería ser un obstáculo para la plena estatalidad.