Quién es Sarah Mullally, la primera mujer arzobispa de Canterbury que asume el liderazgo de la Iglesia de Inglaterra

La nueva líder espiritual toma posesión en una ceremonia histórica marcada por el simbolismo, los rituales y la promesa de reformas frente a los abusos y la pérdida de fieles

2 minutos

La arzobispa de Canterbury, Sarah Mullally, escucha un discurso fuera de la catedral de Canterbury después de terminar su peregrinación | Europa Press

Publicado

Última actualización

2 minutos

La Iglesia de Inglaterra ha alcanzado un hito histórico con la consagración de Sarah Mullally como la primera mujer arzobispa de Canterbury, cargo que asumió este miércoles durante una ceremonia solemne en la catedral de Canterbury, a la que asistieron destacados líderes políticos del Reino Unido y los príncipes de Gales, en representación de la familia real británica.

Mullally, de 63 años, se convierte en la máxima autoridad espiritual de una institución marcada por divisiones internas, escándalos de abusos y la pérdida sostenida de fieles, y se presenta con la determinación de impulsar reformas y consolidar la presencia de la Iglesia anglicana en el mundo contemporáneo.

Silla de San Agustín

El acto de instalación estuvo cargado de rituales históricos y simbolismo religioso. A su llegada a la catedral, Mullally llamó tres veces a la puerta antes de ser recibida, dando inicio a una ceremonia que incluyó la participación de representantes de la comunión anglicana internacional, con intervenciones en varias lenguas, incluido el español, en reconocimiento a los aproximadamente 95 millones de fieles repartidos en 165 países que practican esta rama del cristianismo.

El momento culminante llegó con la instalación de Mullally en la silla de San Agustín, el trono del siglo XIII que simboliza su rol como primus inter pares dentro de la comunión anglicana. En su discurso, la nueva arzobispa se comprometió solemnemente a servir a la Iglesia y a proclamar el Evangelio de Cristo, recibiendo un sonoro aplauso de los asistentes.

Mullally expresa su apoyo a proteger a los más vulnerables

La ceremonia también estuvo marcada por un compromiso explícito con las víctimas de abusos dentro de la Iglesia. Mullally recordó que uno de los motivos de su nombramiento es fortalecer los mecanismos de protección de los más vulnerables, tras los escándalos relacionados con el caso de John Smyth, un abogado vinculado a la Iglesia que maltrató a más de 130 menores. “

No debemos pasar por alto ni minimizar el sufrimiento de quienes han sido perjudicados por las acciones, omisiones y fallos de quienes forman parte de nuestras propias iglesias y comunidades cristianas”, afirmó Mullally en su primer sermón como arzobispa.

Entre los desafíos que enfrentará Mullally se encuentra la inclusión de la mujer en la comunión anglicana, todavía rechazada en algunas provincias, así como la unidad de la Iglesia frente a debates sobre la comunidad LGTBI+ y la bendición de matrimonios entre personas del mismo sexo, temas que la nueva arzobispa ya impulsó en 2023 cuando era obispo de Londres. Además, deberá abordar la declinación del anglicanismo en el Reino Unido, donde el porcentaje de cristianos pasó del 59% en 2011 al 46% en 2021, mientras que la proporción de personas no religiosas aumentó del 25% al 37%, generando un debate sobre el papel institucional de la Iglesia en estructuras del Estado como la Cámara de los Lores, donde aún mantiene 26 asientos.

Con su nombramiento, Sarah Mullally no solo rompe barreras de género en la Iglesia de Inglaterra, sino que también asume la tarea de renovar la relevancia y la credibilidad de la institución, equilibrando tradición y modernidad en un momento crítico para la fe y la sociedad británica.