Sarah Mullally toma posesión como primera mujer arzobispa de Canterbury con un mensaje a las víctimas de los fallos de la Iglesia

Sarah Mullally asume como primera mujer arzobispa de Canterbury y centra su primer sermón en las víctimas de los fallos de la Iglesia anglicana.

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La arzobispa de Canterbury, Sarah Mullally, escucha un discurso fuera de la catedral de Canterbury después de terminar su peregrinación. Europa Press/Contacto/Krisztian Elek

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Sarah Mullally ha asumido este miércoles el cargo de primera mujer arzobispa de Canterbury con un sermón inicial en el que ha rendido homenaje a las víctimas de “los fallos” cometidos dentro de la propia Iglesia anglicana.

“Llevamos a las víctimas y supervivientes en nuestros corazones y en nuestras oraciones, y debemos seguir comprometidos con la verdad, la compasión, la justicia y la acción”, ha señalado durante la ceremonia de investidura celebrada en la Catedral de Canterbury, a la que han asistido los príncipes de Gales, Guillermo y Catalina.

La nueva responsable de mayor rango de la Iglesia de Inglaterra ha recalcado la importancia de “no pasar por alto ni minimizar el dolor experimentado” por quienes han resultado “perjudicados” por “las acciones, inacciones o fallos” de miembros de las iglesias y comunidades.

“En un mundo ya desgarrado por el conflicto, el sufrimiento y la división, también debemos reconocer el dolor que existe mucho más cerca de casa”, ha manifestado, instando a rezar por estas personas “sin cesar”. En su intervención ha incluido también un recuerdo para las víctimas de las guerras en Ucrania, Sudán y Birmania.

Mullally se convierte así en la 106 arzobispa de Canterbury y en la primera mujer que ocupa este puesto. Llega al cargo tras la dimisión en 2024 de su predecesor, Justin Welby, cuestionado por su gestión de un caso de abusos. Obispa de Londres desde 2018, anteriormente ejerció como obispa de Crediton en la diócesis de Exeter.