Save the Children ha advertido este miércoles de una nueva oleada de desplazados internos en Líbano, en la que se calcula que hay unos 60.000 menores, tras la reciente ofensiva lanzada por Israel en plena escalada de tensión en Oriente Próximo después del ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán. La organización denuncia un uso “desproporcionado” de la fuerza y alerta de que “la gente realmente está huyendo en una situación desesperada”.
“Estamos aquí en Beirut viendo a miles de personas llegar a la ciudad. Miles de familias con niños cargando todo lo que pudieron llevar consigo. Si llegaron en coche, venían con colchones. Si llegaron caminando, básicamente venían desesperados en busca de seguridad y protección”, ha señalado la directora nacional de Save the Children en Líbano, Nora Ingdal, en una entrevista con Europa Press.
Ingdal detalla que la entidad puso en marcha su respuesta de emergencia pocas horas después de que Israel iniciara la nueva ofensiva sobre territorio libanés, que ya ha dejado más de 60 muertos, en un contexto marcado por la crisis regional tras la muerte del líder supremo iraní, Alí Jamenei, en los ataques de Washington y Tel Aviv.
“Lo más importante era ayudar a las personas con refugio, porque estaban huyendo. Así que, tan pronto como algunas escuelas se convirtieron en lo que se denomina refugios colectivos, empezamos a distribuir desde el principio colchones, mantas, botellas de agua, pero también kits para bebés a las familias y kits de higiene”, ha explicado la responsable de Save the Children, subrayando que la prioridad es proporcionar artículos “esenciales” ante la magnitud de las necesidades.
Según los datos recopilados por la organización, unas 183.000 personas han tenido que abandonar sus hogares a raíz de la última ofensiva israelí, sobre todo en el sur de Líbano y en el sur de Beirut. “Al menos un tercio son niños. Eso significa que estamos hablando de alrededor de 60.000 niños desplazados”, ha indicado, remarcando que solo una parte reducida de este flujo puede ser acogida en refugios colectivos, mientras que unas 130.000 personas se ven obligadas a alojarse con familiares o a permanecer en la calle.
“Estamos muy, muy, preocupados por esto y pedimos un cese inmediato de las hostilidades. Esa es nuestra primera exigencia”, ha manifestado Nora Ingdal, insistiendo en que “tiene que detenerse” la ofensiva contra Líbano. Añade que es imprescindible garantizar la protección de la población civil y relata que las columnas de humo oscuro que observa desde la oficina de Save the Children en Beirut apuntan a ataques en áreas “densamente pobladas” donde residen numerosos menores.
“La protección de los civiles es la otra gran exigencia principal. Esto tiene que parar; se está saliendo de control”, ha denunciado, advirtiendo además de que el escenario bélico incrementa las tensiones sociales internas en Líbano. “Este es un país que salió de una guerra civil, que ha intentado sanar, pero toda esta presión externa también crea tensiones sociales entre la población”, ha alertado.
Nueva crisis en un país ya castigado
Esta nueva emergencia humanitaria se suma a las graves dificultades que arrastra el país en los últimos cinco años, incluida la oleada de desplazamientos provocada por la guerra en Gaza, cuando el conflicto se extendió a Líbano durante 13 meses en plena ofensiva de Israel contra la milicia chií Hezbolá.
Nora Ingdal recuerda la larga cadena de crisis vividas en territorio libanés y subraya que muchos de los actuales desplazados “no es la primera vez que huyen”. “Es la segunda vez, es la tercera vez. Los niños están muy asustados y preguntan a sus padres: ‘¿Cuándo va a terminar esto? ¿Cuándo podremos volver?’”, ha señalado.
La directora habla de una “retraumatización” de la infancia. “Están tan asustados de que vaya a ser como la última vez, que fue hace solo 15 meses, pero eso es mucho tiempo en la vida de un niño”, ha insistido Ingdal.
“Muchos libaneses o personas que viven en el Líbano se sienten bastante olvidados y la gente me pregunta qué ha pasado con el Derecho Internacional Humanitario”, afirma, reclamando que se respete plenamente, junto con los Derechos Humanos, “incluidos los principios de proporcionalidad y precaución, así como las obligaciones derivadas de la protección especial de los niños en los conflictos armados”.
“Ahora no vemos eso. Vemos un uso desproporcionado de la violencia contra los niños y los civiles”, ha resumido sobre la última oleada de ataques en Líbano.