Save the Children alerta de una catástrofe silenciosa que arrasa la vida de millones de niños en Sudán

Save the Children alerta de una catástrofe silenciosa en Sudán tras mil días de guerra, con millones de niños atrapados en hambre, violencia y desplazamiento.

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Fotografía de archivo de una calle de la ciudad de Omdurmán, en Sudán. Mudathir Hameed/dpa

Fotografía de archivo de una calle de la ciudad de Omdurmán, en Sudán. Mudathir Hameed/dpa

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La organización no gubernamental Save the Children ha advertido de que la guerra en Sudán, que el viernes alcanzó los mil días desde su estallido en abril de 2023, se ha transformado en una “catástrofe silenciosa que ha devastado la vida de millones de niños”, entre ellos muchos que “han pasado toda su infancia bajo el sonido de las bombas” debido a los combates entre el Ejército y las paramilitares Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF).

“Para nosotros esto no es solamente una cifra simbólica. Son mil días de violencia, de miedo, de hambre y de pérdida para toda una generación de niños”, ha señalado Francesco Lanino, director adjunto de Save the Children en Sudán, en declaraciones a Europa Press, subrayando que hay “más de 15 millones de niños” afectados “directamente” por la guerra en el país africano.

Desde Puerto Sudán, ha descrito que se trata de “niños desplazados, separados de sus familias, expuestos a violencia extrema, sin acceso a educación, a atención sanitaria básica y en muchos casos sin saber si mañana tendrán algo que comer”. “Sudán se ha convertido en una de las mayores crisis humanitarias infantiles del mundo y sin embargo sigue siendo una de las más olvidadas”, ha denunciado.

Lanino ha remarcado que el hambre es uno de los rasgos más graves de la emergencia, ya que se espera que las condiciones de hambruna declaradas en las ciudades de El Fasher, Kadugli y El Obeid “persistirán al menos probablemente todo 2026”, porque “el conflicto ha destruido los medios de vida y ha paralizado los mercados”, dejando a multitud de familias que “no tienen nada para comer”.

A esta situación se suma el colapso casi total del sistema sanitario, dado que “el 70% de los centros de salud no funcionan”, en un contexto en el que un brote de cólera ha provocado más de 72.000 casos y más de 2.000 fallecidos durante 2025, un escenario agravado por los recortes en la ayuda humanitaria de los últimos años, que han golpeado con especial dureza a Sudán.

“El impacto de los recortes de toda la ayuda humanitaria tiene implicaciones muy fuertes en un país como Sudán”, ha advertido Lanino, quien ha recalcado que cuando se decide reducir fondos para la distribución de alimentos “no solamente es dinero”. “Estamos hablando de cortar vidas. Cuando hablamos de recortar la ayuda humanitaria, implica decidir a nivel de comunidad internacional, que mil niños o personas podrían morir o van a morir porque no van a recibir nada”, ha enfatizado.

“El impacto es devastador, es terrible”, ha insistido, al tiempo que ha detallado que Save the Children está levantando instalaciones con acceso a agua potable y escuelas, además de respaldar comedores comunitarios para que la población en situación de extrema vulnerabilidad pueda obtener al menos una comida diaria.

En esta línea, ha defendido que reclamar atención y apoyo para Sudán “no implica que haya que olvidarse de lo que está pasando en Gaza en Ucrania”, en un momento en el que estas guerras concentran gran parte del foco internacional, antes de recalcar que el país “vive una de las crisis humanitarias más grandes del mundo”.

Crímenes contra la infancia y desplazamientos masivos

Lanino ha denunciado que los menores son víctimas directas de delitos graves y ha reclamado un mayor escrutinio internacional para que los responsables sepan que están siendo observados y que acabarán rindiendo cuentas, especialmente tras las atrocidades atribuidas a las RSF después de hacerse en octubre con el control de El Fasher.

Así, ha explicado que lo ocurrido en El Fasher fue “una de las situaciones más terribles” en 2025 y ha recordado que miles de personas, incluidos numerosos niños, se vieron obligados a huir, encadenando desplazamientos ante la ausencia de refugios seguros, sobre todo tras el cierre de la frontera con Egipto. “Están en distintos lugares del país, pero realmente sin entender dónde ir o cuál puede ser su futuro”, ha indicado.

“Hay crímenes internacionales contra la niñez y hay personas que han cometido estos crímenes”, ha recalcado Lanino, haciendo hincapié en la necesidad de que haya rendición de cuentas para garantizar que estas atrocidades “no se van a repetir”, en particular los ataques dirigidos contra infraestructuras civiles.

En este contexto, el representante de Save the Children ha descrito el profundo trauma de los niños que escaparon de El Fasher, que narran asesinatos de familiares y vecinos. Según ha indicado, en muchos casos los menores “no entienden” las causas del conflicto ni las razones de las matanzas, a menudo ligadas a tensiones étnicas o intercomunitarias.

Por ello, ha puesto el acento en que las víctimas reciban “educación” y “protección”, pero también en que “puedan conversar de todo lo que han pasado”, ante el temor de que “en el futuro, quieran venganza”. “Es un poco el miedo que hay en el país, donde las atrocidades siguen y no hay un momento de reconciliación para tratar lo que los niños y estas personas están viviendo”, ha explicado.

“Había un conflicto en Sudán hace años (...), entonces son generaciones que siguen combatiendo y se siguen cometiendo atrocidades”, ha recordado. “Lo que se necesita es una estabilidad política. Se necesita apoyar a estos niños con educación y medios de vida para crear una situación estable para que estas masacres y esta situación no se repita en el futuro”, ha defendido.

Exigencia de un alto el fuego y acceso humanitario

Lanino ha reiterado la urgencia de un alto el fuego “inmediato” que permita ampliar la entrega de ayuda por parte de las ONG y de las agencias de Naciones Unidas, especialmente en las zonas más castigadas, como El Fasher, Kadugli, Dilling y las montañas Nuba, que han sido el epicentro de los combates en los últimos meses.

Ha advertido de que la violencia y la inseguridad limitan gravemente la capacidad de las organizaciones para asistir a la población, pese a que Save the Children mantiene cierto grado de coordinación con las partes en conflicto para asegurar la continuidad de sus operaciones en un total de catorce estados. “Trabajamos principalmente en el sector de salud y nutrición”, ha detallado.

“Hay clínicas, centros de salud, donde los niños y las personas en situación de inseguridad alimentaria pueden recibir tratamiento nutricional”, ha indicado, precisando que la ONG dispone de más de 150 centros operativos que proporcionan servicios nutricionales y atención médica a 23.000 niños cada día.

La entidad gestiona además “centros recreativos” para que los menores reciban “apoyo psicosocial” y “puedan volver a ser niños y jugar”, al tiempo que coopera con las escuelas públicas de Sudán, donde el 90% de los centros permanecen cerrados, con el riesgo de que surja “una generación de sudaneses que probablemente no va a saber leer y escribir en el futuro”.

En este sentido, ha señalado que uno de los principales obstáculos es “recibir las autorizaciones” necesarias para acceder a las áreas más golpeadas, en una región “muy compleja” donde, por ejemplo, la “única forma” de hacer llegar ayuda a Darfur es a través de Chad, mientras que para apoyar a Kordofán Sur y las montañas Nuba es imprescindible que la asistencia entre desde Sudán del Sur.

Finalmente, ha subrayado que una prioridad para revertir la situación es ejercer “presión política”, también desde los países de la Unión Europea (UE), para que la ayuda humanitaria pueda llegar “a las personas más vulnerables” en distintas zonas del país, ante las denuncias por la falta de atención al conflicto y la ausencia de avances diplomáticos hacia un acuerdo de paz.