La organización no gubernamental Save the Children ha advertido sobre la grave situación que viven más de 30.000 palestinos, incluidos 12.000 menores, obligados a abandonar sus hogares a raíz de la operación a gran escala lanzada hace casi un año por el Ejército israelí en tres campamentos de desplazados del norte de Cisjordania. La ONG subraya que algunos niños ya muestran signos de "deterioro mental" ante la ausencia de "normalidad" en su vida cotidiana.
El jefe de Comunicación de la organización en Cisjordania, Farah Abu Sahliya, explica en una entrevista con Europa Press que la realidad sobre el terreno ha sufrido "un rápido deterioro" desde el 7 de octubre de 2023, fecha de los ataques de Hamás contra Israel y el inicio de la ofensiva israelí sobre la Franja de Gaza. Posteriormente, la situación empeoró con la citada operación militar en Cisjordania, centrada especialmente en el norte del territorio.
"El resultado de eso fueron más de 30.000 desplazados, incluidos 12.000 niños. Se vieron forzados a abandonar sus campamentos, sus hogares, un impacto que aún se deja sentir hoy", señala. "Hay niños que muestran signos de deterioro mental, como orinarse en la cama. Se niegan a comer. Hay un descenso del desempeño académico también, con niños negándose a acudir a la escuela", detalla.
Abu Sahliya recalca que esta realidad "impacta en el sustento y el sentido de normalidad de la gente". Describe un profundo "sentimiento de pérdida" porque, además de estar desplazados, la mayoría ha visto cómo sus casas eran demolidas, sin posibilidad de retorno, pese a tratarse ya de una población refugiada. Algunas familias se han instalado con parientes, otras han tenido que alquilar pisos y también hay quienes se alojan en dormitorios universitarios reconvertidos en refugios.
"Estas comunidades tienen lazos muy estrechos y han sido separadas desde estos tres campamentos de refugiados. Ahora están viviendo en decenas de comunidades diferentes, por lo que hay un sentimiento de separación de sus seres queridos y sus familiares, lo que obviamente impacta sobre la salud mental de las familias", añade.
Este desplazamiento forzoso ha obligado a muchos a buscar nuevos empleos, en ocasiones en sectores para los que no tienen preparación, lo que complica obtener ingresos estables y sostener a sus hogares. Abu Sahliya indica que "estamos viendo algunos casos de desnutrición, si bien no es generalizada, especialmente en comparación con Gaza".
Carencias básicas y apoyo de ONG
El portavoz de Save the Children subraya que "estas familias dependen en gran medida del apoyo financiero". "Necesitan apoyo de sus familias o de ONG u organizaciones comunitarias para ayudarlas a sobrevivir", afirma, remarcando que los desplazados insisten en que requieren "bienes básicos", ya que "no tuvieron mucho tiempo para hacer las maletas cuando se vieron desplazados". "Les hace falta ropa. Les hace falta comida. No tienen camas", precisa.
En este contexto, una de las prioridades de Save the Children son los programas educativos dirigidos a los menores afectados por las operaciones israelíes y por el aumento de ataques de colonos en los últimos meses. Recuerda que, incluso en los nueve meses previos al 7 de octubre de 2023, ya se había registrado el mayor número de palestinos muertos en Cisjordania desde la Segunda Intifada.
"Mantenemos muchos programas de educación remediadora (...) para ayudarles dado que, debido a estas experiencias, a menudo hay una pérdida educativa, una afectación en su educación y un deterioro en su desempeño académico. Les ayudamos a recuperar este conocimiento, a ser capaces de adaptarse y volver a la escuela de una forma más sana", explica.
La ONG desarrolla además iniciativas de protección de la salud mental, con "una parte significativa" de sus esfuerzos "centrada en dar apoyo psicológico a niños y familias que han sufrido ataques" para "ayudarles a hacer frente a los desafíos y la situación de una forma sana" y "retomar sus vidas". "Es difícil, porque obviamente quieren volver a sus hogares. Hay una sensación de pérdida, pero intentamos ayudarles dentro de lo posible a través de estos mecanismos", indica. También se han puesto en marcha programas con "asistencia en efectivo" para contribuir a que las familias recuperen parte de sus medios de vida.
Abu Sahliya reclama a la comunidad internacional que "pida a las autoridades israelíes" el cese de las operaciones militares, confiscaciones y demoliciones, y que impulse medidas para garantizar el respeto a los derechos de la población palestina, especialmente por parte de los países que han reconocido el Estado de Palestina. "Ese reconocimiento no termina ahí. Tienen que garantizar que los derechos de los palestinos son respetados, que el derecho de los palestinos a la autodeterminación es respetado. Eso es lo que significa reconocer un Estado", sostiene.
Restricciones a la acción humanitaria
En este marco, el responsable de Save the Children critica las limitaciones impuestas por Israel a las agencias internacionales y a las ONG, después de que las autoridades israelíes demolieran las instalaciones de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA) en Jerusalén Este, en aplicación de una ley aprobada en octubre de 2024 por el Parlamento que prohíbe sus actividades, una decisión ampliamente rechazada a nivel internacional.
"La demolición de estas instalaciones en Jerusalén Este son la última de una larga lista de perturbaciones o pasos por parte de las autoridades israelíes para impedir el trabajo de la UNRWA y otras organizaciones humanitarias", denuncia, advirtiendo de que "como resultado de ello, hay un impacto sobre la respuesta humanitaria en Gaza y Cisjordania".
"La UNRWA es uno de los principales proveedores de escuelas y centros sanitarios en Gaza. Cuando se habla de reconstruir Gaza, el sector sanitario y el educativo, la UNRWA juega un papel increíblemente vital y es difícil que las ONG vayan a llenar esos huecos", explica Abu Sahliya, que insiste en que, si la agencia no asume un "papel central" en la respuesta, esta "sería extremadamente difícil".
A esta situación se suma la decisión de Israel de revocar las licencias de más de 35 ONG, entre ellas Save the Children, lo que les impide entregar "suministros" en Gaza, así como el rechazo sistemático de visados para su personal internacional. Pese a ello, la organización "ha sido capaz de seguir operando".
"Tenemos más de 300 trabajadores en los Territorios Palestinos Ocupados", resalta, señalando que "hay capacidad para obtener suministros a nivel local" y distribuirlos posteriormente "a través de socios". "Planeamos seguir operando en Gaza y Cisjordania", afirma, a pesar de los obstáculos impuestos por las autoridades israelíes.
Por este motivo, exige "acceso humanitario sin restricciones", incluidas "fronteras abiertas", para "poder operar libremente" en Gaza y hacer llegar la ayuda a una población inmersa en una crisis humanitaria masiva por la ofensiva israelí, que ha provocado una enorme destrucción y más de 71.500 muertos y cerca de 171.400 heridos, según los datos difundidos por las autoridades de la Franja, bajo control de Hamás.
Finalmente, Abu Sahliya pide "un proceso de recuperación y reconstrucción" que "esté centrado en los niños" y "sea liderado por palestinos". "Estos procesos deben ser incluir voces palestinas, tener en cuenta sus opiniones y el consentimiento de los palestinos y el reset de sus derechos", afirma. "Gaza debe ser obviamente reconstruida y queremos que sea reconstruida cuanto antes, de una forma que garantice que se respetan los derechos de los palestinos", concluye.