El número de fallecidos por el derrumbe el domingo de un edificio en la ciudad libanesa de Trípoli, en el norte del país, ha ascendido a catorce, según ha confirmado este lunes la Defensa Civil, que ha anunciado el fin de las operaciones de búsqueda y rescate en la zona afectada.
El director de la Defensa Civil, Imad Jreich, ha indicado que los equipos de emergencia han localizado ya los últimos cuerpos entre los escombros del inmueble colapsado y ha cifrado en ocho los supervivientes, todos ellos trasladados a hospitales con heridas de diversa consideración, tal y como ha recogido el diario “L'Orient le Jour”.
El derrumbe se ha producido pocos días después de que se ordenara la evacuación de los residentes de un edificio cercano de cuatro plantas en el barrio de Dahr al Magher, tras detectarse crujidos procedentes de los cimientos de la planta baja. Este inmueble desalojado se encuentra frente a otro edificio que se vino abajo el pasado 7 de enero.
A finales de enero también fueron desalojados otros dos bloques residenciales de la misma zona y se revisó la estructura de otro edificio, mientras que en el próximo barrio de Kobbé se han registrado varios derrumbes adicionales desde el inicio del invierno, principalmente vinculados al abandono y a la ausencia de mantenimiento. En enero, un padre y su hija perdieron la vida en un siniestro similar.
Ante esta situación, el alcalde de Trípoli, Abdelhamid Karimé, presentó su dimisión al ministro del Interior, Ahmad Hajjar, al considerar que la ciudad está “siniestrada” y carece de los recursos necesarios para afrontar los riesgos estructurales que se acumulan.
Los últimos colapsos han desatado el malestar entre los habitantes de la ciudad, que acusan a las autoridades de negligencia en la gestión de esta crisis. En las últimas horas se han celebrado manifestaciones y sentadas para reclamar actuaciones urgentes y expresar solidaridad con las víctimas y sus familias.