Las autoridades federales de Estados Unidos han revelado nuevos detalles sobre el intento de asesinato contra el presidente Donald Trump durante la Cena de Corresponsales de la Casa Blanca, un incidente que ha reabierto el debate sobre la seguridad en eventos oficiales de alto nivel.
El acusado, Cole Allen, de 31 años, habría preparado el ataque con semanas de antelación, según la fiscalía, que sostiene que el sospechoso investigó el evento, reservó habitación en el mismo hotel donde se celebraba la cena y cruzó el país desde California hasta Washington D. C. transportando armas y material táctico.
Un selfie armado minutos antes del ataque
Entre las pruebas presentadas ante el tribunal federal del Distrito de Columbia destaca una imagen extraída del teléfono del acusado en la que Allen aparece haciéndose un selfie frente al espejo de su habitación de hotel, apenas media hora antes del intento de atentado.
En la fotografía, el hombre viste ropa oscura y una corbata roja, y aparentemente porta varios objetos: una bolsa con munición, una pistolera, un cuchillo enfundado y herramientas de corte. Para la fiscalía, esta imagen refuerza la tesis de una acción premeditada y planificada con antelación.
Un arsenal incautado y planificación detallada
Tras su detención, las autoridades incautaron varias armas de fuego, entre ellas una escopeta calibre 12 y una pistola, además de munición, cuchillos y dagas. El acusado se enfrenta a cargos por intento de asesinato del presidente de Estados Unidos, además de delitos relacionados con la posesión y uso de armas, que podrían conllevar cadena perpetua.
La investigación apunta a que Allen organizó su viaje durante semanas, incluyendo desplazamientos en tren a través del país y la preparación logística del ataque en el propio lugar del evento.
Mensajes previos y posible planificación del atentado
La fiscalía también ha incorporado a la causa correos electrónicos programados por el acusado antes del ataque, en los que se habría despedido de familiares y expresado su intención de cometer el atentado, llegando a mencionar que civiles presentes podrían ser considerados “daños colaterales aceptables”.
Estos elementos han sido utilizados por la acusación para solicitar su prisión preventiva sin fianza, al considerar que existe riesgo extremo y evidencia suficiente de planificación.