Senadores republicanos piden a Trump mantener la presión máxima sobre Irán: “El tiempo de los ayatolás acaba”

Senadores republicanos presionan a Trump para mantener la línea dura sobre Irán y sostienen que el tiempo político de los ayatolás llega a su fin.

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, antes de emprender un viaje a Florida. Europa Press/Contacto/Chris Kleponis

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En las últimas horas, varios senadores republicanos han reclamado al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que mantenga una estrategia de máxima presión sobre Irán, subrayando que “el tiempo de los ayatolás acaba”, en un contexto marcado por el despliegue de fuerzas navales en el golfo Pérsico y la posibilidad abierta de un ataque contra la República Islámica.

El influyente senador por Carolina del Sur, Lindsey Graham, uno de los principales apoyos de Trump en la Cámara Alta, ha reiterado que la prioridad debe ser el fin de la República Islámica antes que retomar conversaciones sobre el programa nuclear. Según ha señalado, los manifestantes iraníes reclaman “el fin de la opresión que han sufrido durante el reinado los ayatolás” y “no un acuerdo nuclear mejor”.

Graham ha defendido una postura de firmeza, argumentando que mientras “Obama y Biden cayeron en todas las estafas iraníes”, la Administración Trump está modificando de raíz la relación bilateral hasta lograr “el régimen más débil desde 1979”. A su juicio, “el pueblo está dispuesto a morir por una vida mejor y, por fin, tenemos un presidente estadounidense que les ha animado a seguir protestando, prometiéndoles que la ayuda está en camino”, en referencia a la crisis política y social en Irán.

En sintonía con Graham, otros senadores conservadores han respaldado la línea dura frente a Teherán defendida por la Casa Blanca. Rick Scott, senador por Florida, ha asegurado que Irán “se tambalea”. “El régimen está aterrorizado y el pueblo exige libertad”, ha manifestado, pidiendo a Trump que mantenga “la máxima presión”. “El tiempo de los ayatolás ha terminado”, ha sentenciado.

Tom Cotton, senador por Arkansas, ha remarcado que la postura de Trump respecto a Irán es inequívoca y que el “régimen terrorista” en Teherán no debe acceder en ningún caso al arma nuclear. “Los ayatolás son muy conscientes de la capacidad militar de nuestro país y harían bien en tomarse en serio las palabras del presidente Trump”, ha advertido.

Por su parte, Tim Sheehy, representante por Montana, ha denunciado que la Guardia Revolucionaria iraní “tiene sangre americana en sus manos”, motivo por el cual, según ha indicado, el presidente de Estados Unidos “estará contento de devolver el favor”, aludiendo a un eventual ataque contra posiciones iraníes.

“No negociamos con terroristas”, ha recalcado el exmilitar y político republicano, en un momento en el que las autoridades de Teherán han asegurado estar “examinando” los detalles de “varios procesos diplomáticos” destinados a rebajar la tensión con Washington y explorar posibles conversaciones sobre su programa nuclear.

Al mismo tiempo, Katie Britt, senadora por Alabama, ha subrayado que es “fundamental” mantener el respaldo a los “innumerables hombres, mujeres y jóvenes valientes de Irán que se enfrentan al régimen asesino del ayatolá y luchan por sus libertades”.

En paralelo a estas presiones desde Washington, la República Islámica intenta rebajar la escalada con Estados Unidos mediante contactos con distintos países de la región, que actúan como intermediarios con el objetivo de evitar una nueva guerra que pueda derivar en un conflicto de alcance regional.

Teherán sostiene que todavía es posible alcanzar un entendimiento que permita reabrir el diálogo directo con Estados Unidos y destaca el papel de los países vecinos “intentando jugar un papel positivo, no como los países europeos, que intentan elevar las tensiones”.

Trump, que inicialmente llegó a amenazar con una intervención militar en respuesta a la represión de las últimas protestas en Irán, ha pasado después a centrar sus advertencias en el programa nuclear iraní. Las autoridades iraníes insisten en que su proyecto atómico tiene únicamente fines civiles, pese al duro revés que supusieron los bombardeos israelíes y estadounidenses de junio de 2025, que causaron más de 1.100 muertos en el país asiático.