Sheinbaum aplaza el envío de combustible a Cuba y critica los aranceles de EEUU por injerencistas

Claudia Sheinbaum frena el envío de petróleo a Cuba por los aranceles de EEUU, aunque mantiene la ayuda humanitaria y denuncia injerencias externas.

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Claudia Sheinbaum, presidenta de México. Europa Press/Contacto/Luis Barron

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La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha dejado claro este martes que, por ahora, no contempla la opción de vender petróleo a Cuba, una decisión condicionada por las recientes medidas arancelarias de Estados Unidos contra los países que suministren combustible a la isla.

“Por lo pronto no vamos a enviar combustible”, ha señalado la mandataria mexicana, que sí ha precisado que se mantendrán los envíos de ayuda humanitaria, principalmente alimentos y productos esenciales. La semana pasada atracaron en el puerto de La Habana dos buques procedentes de México con 800 toneladas de artículos básicos.

Al mismo tiempo, Sheinbaum ha remarcado que “aunque tiene que quedar muy claro que nosotros no estamos de acuerdo con esta imposición de aranceles a los países que venden petróleo a Cuba”, en alusión directa al decreto del expresidente estadounidense Donald Trump, que fijó tasas elevadas para presionar a quienes mantengan relaciones comerciales energéticas con la isla.

La jefa del Ejecutivo ha explicado que México se ha visto obligado a detener estos envíos de crudo porque “estaba en riesgo la propia economía del país”, y ha insistido en defender el principio de autodeterminación del pueblo cubano, sin presiones externas ni condicionamientos.

En esa línea, ha reiterado que “no debe haber intromisión ni injerencia de nadie, y en todo caso, si se solicita el apoyo de algún gobierno, se puede participar dentro de todo el esquema diplomático multilateral que existe”, según expuso durante una comparecencia ante los medios.

Mientras tanto, Cuba atraviesa una severa escasez de combustible que amenaza el funcionamiento del sistema eléctrico y de los servicios esenciales. La coyuntura se ha agravado en las últimas semanas, después de que su principal suministrador, la Venezuela de Nicolás Maduro, haya quedado bajo una estrecha supervisión de Washington.

Estados Unidos es ahora quien supervisa la producción y la distribución de los recursos petrolíferos venezolanos. Aunque ha relajado parcialmente algunas sanciones y ha autorizado a grandes petroleras a reanudar sus operaciones, mantiene vetadas las transacciones dirigidas a Cuba, China, Rusia, Irán o Corea del Norte.