La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha arremetido este jueves contra los diputados que la víspera se negaron a respaldar la reforma electoral con la que su Gobierno busca recortar los privilegios de los partidos políticos y reforzar la implicación ciudadana en la vida pública. “No hay que traicionar al pueblo”, ha subrayado.
“Nuestro objetivo siempre fue acabar con el régimen de corrupción y privilegios. Todavía quedan áreas en México de privilegios (...) La reforma electoral que presentamos tiene el objetivo de disminuir, de acabar con los privilegios, en este caso de los partidos políticos y las instituciones electorales”, ha señalado, insistiendo en que la iniciativa iba dirigida a desmontar esos beneficios.
El texto planteaba reducir hasta un 25% la financiación pública destinada tanto a las autoridades electorales como a las formaciones políticas, suprimir 32 escaños en el Senado, modificar las normas para la elección de diputados por representación proporcional y vetar la reelección inmediata en el mismo cargo.
La iniciativa cosechó 259 votos favorables —a 75 de la mayoría requerida—, frente a 234 en contra y una abstención. Sheinbaum ha recriminado que “hay quienes no quieren disminuir sus privilegios” y ha recalcado en su habitual conferencia de prensa matutina que “es muy importante ver quién votó por disminuir los privilegios”.
“Los únicos que votaron por la propuesta (...) fue Morena, doce diputados de Los Verdes y uno del PT (Partido del Trabajo). Los demás, no”, ha criticado la mandataria, aludiendo expresamente a partidos tradicionales como el Partido Acción Nacional (PAN) y el Partido Revolucionario Institucional (PRI), además de Movimiento Ciudadano.
La presidenta ha reiterado que “nuestra lucha sigue siendo que el recurso público se vaya a la gente y también fortalecer la participación ciudadana, la verdadera democracia, la democracia de pueblo”, defendiendo que ha sido coherente con sus compromisos. “Yo me comprometí que iba a enviar una reforma”, ha recordado.
Un ‘plan B’ para rescatar la reforma
Como respuesta al revés legislativo, Sheinbaum ha dado a conocer un ‘plan B’ que, ha remarcado, mantiene la misma línea del proyecto rechazado, al priorizar nuevos recortes a lo que considera gastos y privilegios excesivos y destinar esos recursos a programas sociales y obras de infraestructura.
Si esta nueva propuesta sale adelante, la presidenta calcula que podrían liberarse alrededor de 4.000 millones de pesos mexicanos (unos 195 millones de euros). “Que el recurso público se utilice para lo indispensable y que la mayor parte se vaya a la gente, a escuelas, hospitales, agua potable y bienestar”, ha reiterado al explicar el destino de esos fondos.
Este ‘plan B’ se dirige especialmente a los privilegios que, según ha dicho, continúan en los congresos estatales y ayuntamientos, además de reforzar los mecanismos de consulta popular. Ha descartado que el rechazo inicial en la Cámara suponga una derrota política.
“Todo lo contrario, la gente sabe que uno no está dispuesto a negociar todo; no promovemos privilegios. En este caso no mentí, nunca robo y no traiciono, no se nos olvida cuál es el objetivo de la transformación”, ha concluido la presidenta mexicana.