South Pars, el coloso iraní del gas en el corazón del Golfo Pérsico

South Pars, el mayor yacimiento de gas del mundo, se convierte en un punto clave para la seguridad energética global y la estabilidad de los mercados tras los recientes ataques a sus instalaciones en Irán

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Fotografía de archivo del yacimiento de gas natural South Pars-North Dome, en Bushehr (Irán) | Europa Press

Fotografía de archivo del yacimiento de gas natural South Pars-North Dome, en Bushehr (Irán) | Europa Press

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El yacimiento de gas natural South Pars‑North Dome, situado en las aguas del Golfo Pérsico, es mucho más que una enorme reserva de hidrocarburos: representa el campo de gas más grande del mundo.

Una infraestructura estratégica que condiciona la economía energética de Irán y Catar, así como de los países a su alrededor, y que este miércoles ha despertado la atención mundial ante los ataques lanzados por parte de Estados Unidos e Israel sobre su infraestructura.

Según medios iraníes, varias explosiones han sacudido las instalaciones, situadas en la región costera de Asaluyé, en la provincia de Bushehr, lo que ha provocado incendios en varios puntos del complejo. Y, aunque por el momento se desconoce con exactitud la magnitud de los daños, el régimen iraní asegura que "la situación está bajo control" y ha prometido represalias ante lo que ya considera una "guerra económica total".

Por su parte, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores catarí, Mayed al Ansari, ha calificado el ataque de "amenaza para la seguridad energética global, así como para los pueblos de la región y su medio ambiente”.

¿Qué es y dónde se encuentra South Pars?

South Pars es lo que se conoce como un campo gasístico, es decir, una zona con abundancia de pozos y formaciones subterráneas de las que se extrae gas natural. El complejo, compartido entre Irán y Catar, ocupa una superficie total de aproximadamente 9.700 km², de los cuales 3.700 km² corresponden a la sección iraní llamada South Pars y 6.000 km² a la parte de Catar, conocida como North Dome.

Descubierto en 1971 y en producción desde finales de los años 80, este gigantesco yacimiento contiene estimaciones de alrededor de 1.800 billones de pies cúbicos de gas natural y aproximadamente 50.000 millones de barriles de condensado de gas, un líquido valioso asociado a la producción de gas.

Geológicamente, la formación del campo está compuesta por complejos estratos de periodo Pérmico‑Triásico -hace más de 200 millones de años- conocidos como las formaciones Kangan–Dalan, que constituyen amplios reservorios de gas natural.

Una fuente vital para Irán y el mercado global

South Pars no solo es un hito geológico: su importancia económica y estratégica es indiscutible. En el caso de Irán, la parte sur del campo representa alrededor del 36% de sus reservas probadas de gas y una porción significativa del suministro energético interno.

Aunque la mayor parte del gas iraní se consume domésticamente debido a las sanciones internacionales y limitaciones técnicas, la enorme escala de las reservas da a Teherán un papel fundamental en la dinámica energética regional.

Por su parte, Catar ha explotado su sección, North Dome, con gran éxito comercial, convirtiéndose en uno de los principales exportadores de gas natural licuado (GNL) del mundo, una fuente de ingresos crucial para su economía y un elemento esencial del mercado global.

Riesgos del ataque: ¿cómo han reaccionado el petróleo y el gas?

Las noticias sobre los ataques a partes de la infraestructura del campo ya han sacudido los mercados energéticos internacionales, provocando fuertes subidas en los precios del petróleo y el gas debido al temor a posibles interrupciones en el suministro.

Según los últimos datos, el barril de Brent, referente europeo, se ha disparadoun 6%, situándose en 109,8 dólares, mientras que el gas negociado en el mercado holandés TTF registró un repunte del 8%, hasta los 55,75 dólares.

La relevancia de este campo radica no solo en su tamaño, sino en su capacidad para influir en la estabilidad energética global. Cualquier daño prolongado o riesgo de interrupción podría reverberar en los mercados de crudo y gas, elevando los costos para consumidores e industrias y afectando las cadenas de suministro de energía a escala mundial.

Además, la ubicación de South Pars en un punto geoestratégico clave, cerca de rutas marítimas esenciales y atravesado por tensiones geopolíticas, añade un componente de vulnerabilidad que podría traducirse en mayor volatilidad en los precios y en la seguridad del suministro energético global.