Starmer asegura que no está dispuesto a dejar el cargo pese a la presión de los laboristas escoceses por el caso Epstein

Keir Starmer rechaza dimitir por el caso Epstein pese a la presión de los laboristas escoceses y las recientes bajas en su equipo en Downing Street.

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El primer ministro británico, Keir Starmer  Europa Press/Contacto/Thomas Krych

El primer ministro británico, Keir Starmer Europa Press/Contacto/Thomas Krych

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El primer ministro británico, Keir Starmer, se ha negado este lunes a presentar su dimisión y ha recalcado que no está “dispuesto” a abandonar el puesto, después de que el líder del Partido Laborista en Escocia, Anas Sarwar, reclamara durante la jornada que deje el cargo por el escándalo que afecta al exembajador en Estados Unidos Peter Mandelson, implicado en el caso del delincuente sexual convicto Jeffrey Epstein.

“Después de haber luchado tanto por la oportunidad de cambiar nuestra nación, no estoy dispuesto a abandonar mi mandato y mi responsabilidad con mi país, ni a sumirnos en el caos como otros hubieran hecho”, ha manifestado en una reunión a puerta cerrada con los representantes de su partido en el Parlamento de Reino Unido.

El jefe del Gobierno, que ha vuelto a pedir perdón por la decisión de nombrar a Mandelson embajador en Washington, ha reiterado sin embargo que no contempla renunciar y ha defendido que “todas las batallas en las que he participado, las he ganado”.

“He tenido detractores en cada paso del camino, y los tengo ahora. Detractores que no quieren en absoluto un Gobierno laborista, y desde luego no uno que tenga éxito”, ha indicado, según los extractos facilitados por el número 10 de Downing Street y difundidos por la cadena pública BBC.

Durante este encuentro, que según la televisión estatal se ha prolongado más de una hora, Starmer ha calificado el pulso con el ultranacionalista Reform UK como “la lucha de nuestras vidas, la lucha de nuestro tiempo” y ha subrayado que “mientras tenga aliento en mi cuerpo, estaré en esa lucha, en nombre del país que amo y en el que creo, contra aquellos que quieren destrozarlo”.

Sus palabras se producen pocas horas después de que Sarwar instara públicamente a su renuncia y en medio de dos salidas en su equipo en menos de 24 horas. Este mismo lunes ha dimitido su director de comunicación, Tim Allan, al considerar que el actual liderazgo en Downing Street se está convirtiendo en una “enorme distracción” respecto al trabajo positivo que, a su juicio, está realizando el Partido Laborista en todo Reino Unido.

Pese a las críticas, varias figuras del Ejecutivo han cerrado filas en torno a Starmer. La ministra de Finanzas, Rachel Reeves, y el vice primer ministro, David Lammy, han expresado su respaldo y han recalcado que el 'premier' tiene todavía un mandato que cumplir.

El escándalo en torno a Epstein provocó también el fin de semana la salida de Morgan McSweeney, jefe de gabinete de Starmer, que en la víspera asumió su responsabilidad por haber impulsado el nombramiento de Mandelson como embajador en una carta en la que comunicaba su marcha del Gobierno.

Mandelson, que fue igualmente comisario europeo de Comercio, está siendo investigado por supuestamente facilitar información sensible a Epstein sobre el rescate de 500.000 millones de euros que la Eurozona se disponía a aprobar en 2010, cuando ejercía como ministro en el Ejecutivo del ex primer ministro Gordon Brown (2007-2010).

En la documentación vinculada a Epstein figuran tres pagos dirigidos a Mandelson —entonces diputado en la Cámara de los Comunes— por valor de 25.000 dólares cada uno (algo más de 21.000 euros), enviados entre 2003 y 2004 desde cuentas del multimillonario en el banco JP Morgan.