El primer ministro británico, Keir Starmer, ha reiterado este martes su posición sobre el ataque a Irán, subrayando que “no estaba dispuesto” a implicar al Reino Unido en una guerra carente de sustento jurídico. Sus palabras llegan como respuesta directa a las críticas vertidas el lunes por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien dijo sentirse “decepcionado” por la negativa inicial de Londres a autorizar el uso de la base aérea que ambos países comparten en el archipiélago de Chagos para bombardear territorio iraní.
Durante la sesión de control en la Cámara de los Comunes, y ante las acusaciones de pasividad lanzadas por la oposición, Starmer replicó que “lo que no estaba dispuesto a hacer el sábado era que Reino Unido se uniera a una guerra, a menos que estuviera convencido de que había una base legal y un plan viable y bien pensado”.
El dirigente laborista ha recalcado que las fuerzas británicas llevan varias semanas desplegadas y coordinándose con Estados Unidos, lo que, según ha señalado, ha permitido a Reino Unido contribuir a la protección de ciudadanos estadounidenses en Oriente Próximo, de acuerdo con la información publicada por el diario “The Guardian”.
Starmer ha reivindicado así la cooperación bilateral con Washington y ha subrayado que “esa es la ‘relación especial’ en acción”, evocando el concepto acuñado por Winston Churchill en 1946 para describir el vínculo estratégico entre ambos países. Sus declaraciones se producen un día después de que Trump lamentara desde el Despacho Oval que ya no se vive “la era de Churchill”.
“Compartir inteligencia a diario para mantener a nuestra gente a salvo. Esa es la ‘relación especial’ en acción”, ha reiterado Starmer, defendiendo la colaboración en materia de seguridad. “Aferrarse a las últimas palabras del presidente Trump no es la ‘relación especial’”, ha concluido, marcando distancias con el enfoque del mandatario estadounidense ante las críticas de la oposición en el Parlamento británico.