El primer ministro británico, Keir Starmer, ha defendido este sábado que Andrés Mountbatten-Windsor, recientemente despojado de su condición de príncipe de Inglaterra, debería presentarse ante el Congreso de Estados Unidos para responder por su presunta vinculación con el delincuente sexual convicto Jeffrey Epstein, después de que este viernes salieran a la luz más de tres millones de páginas adicionales de documentación relacionada con la causa.
“En términos de testificar, siempre he dicho que cualquiera que tenga información debe estar preparado para compartirla. No se puede ser victimista si no se está preparado para ello. Las víctimas de Epstein deben ser la primera prioridad”, ha argumentado el premier británico en declaraciones a la prensa recogidas por la BBC.
Starmer ha planteado que el hermano del rey Carlos III debería “considerar personalmente” la petición formulada por congresistas demócratas en Estados Unidos para que responda a un cuestionario como parte de las pesquisas sobre Epstein, requerimiento que Mountbatten-Windsor ha rechazado en múltiples ocasiones.
Las palabras del jefe del Gobierno llegan después de que el Departamento de Justicia estadounidense hiciera público este viernes un lote con más de 2.000 vídeos y 180.000 imágenes vinculados con la presunta red de prostitución y tráfico de menores de Epstein, difundidos en aplicación de la Ley de Transparencia aprobada de forma específica en noviembre de 2025.
Entre el nuevo material constan varias instantáneas en las que el expríncipe Andrés aparece arrodillado junto a una mujer no identificada en una estancia interior que, según el análisis de BBC Verify, coincidiría con el interior de la mansión neoyorquina de Jeffrey Epstein.
Con anterioridad, Starmer ya había urgido a Andrés de Inglaterra a trasladar cualquier información que pudiera tener sobre el caso del fallecido financiero, después de las reiteradas negativas del miembro de la Casa Real británica a declarar en el marco de estas investigaciones.
“No haré comentarios sobre su caso en particular. Pero el principio general que he mantenido durante mucho tiempo es que cualquiera que tenga información relevante en relación con este tipo de casos debe aportar esas pruebas a quienes las necesiten”, argumentó el primer ministro del Reino Unido ya en noviembre del año pasado.
Aunque Andrés ha rechazado una y otra vez cualquier implicación delictiva, el rey Carlos III le retiró oficialmente el título de príncipe a comienzos de ese mismo mes, cumpliendo así el anuncio previo de la Casa Real británica en medio de las persistentes acusaciones y sospechas sobre sus relaciones con Epstein.
La confirmación se produjo apenas una semana después de que la familia real iniciara el procedimiento formal para despojar a Andrés de sus títulos, y de su expulsión de la residencia que ocupaba en Windsor, al oeste de Londres, una decisión que se defendió como “necesaria” pese a que él continuaba negando las acusaciones.
El propio Andrés había avanzado en octubre que renunciaba a sus dignidades, entre ellas la de duque de York, al considerar que “las continuas acusaciones” en su contra “distraían” del trabajo del rey y del resto de la familia real. Ya en 2019 comunicó que se apartaba de la vida pública por el escándalo.
Epstein fue detenido en julio de 2019 acusado de abusos sexuales y de traficar con decenas de menores a principios de los años 2000. El millonario, que llegó a relacionarse socialmente con figuras como el príncipe Andrés de Inglaterra —hijo de Isabel II—, Bill Clinton o Donald Trump, apareció ahorcado en la celda en la que se encontraba recluido.