Starmer ve en las críticas de Trump al pacto sobre Chagos una maniobra para forzar concesiones en Groenlandia

Starmer acusa a Trump de usar el conflicto por Chagos para presionar a Reino Unido y forzar un cambio de postura británica sobre Groenlandia.

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El primer ministro británico, Keir Starmer, ha afirmado este miércoles que los ataques del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, contra el acuerdo sellado entre Reino Unido y Mauricio para devolver al país africano la soberanía del archipiélago de Chagos forman parte de una estrategia de presión destinada a que Londres modifique su postura en la crisis de Groenlandia.

Durante la sesión de control en la Cámara de los Comunes, Starmer ha vinculado las críticas de Trump al pacto sobre Chagos con un “propósito expreso” de “ejercer presión” sobre su figura, con el objetivo de forzar un giro en la posición británica en relación con Groenlandia.

“Quiere que yo ceda en mi postura y no voy a hacerlo”, ha subrayado en su cruce de intervenciones con la líder de la oposición, Kemi Badenoch, quien ha respaldado al primer ministro en lo relativo a Groenlandia, aunque ha cuestionado el acuerdo alcanzado con Mauricio.

Tras calificar Trump de “estúpido” el pacto y alegar que este acuerdo figura entre las razones por las que exige la anexión del territorio danés, Starmer ha recalcado que el mandatario estadounidense ha cambiado de criterio respecto al compromiso cerrado en octubre de 2024 y que ahora únicamente pretende incrementar la presión sobre Londres para avanzar en sus aspiraciones de controlar la isla de Groenlandia.

“Lo que dijo sobre Chagos estaba literalmente en la misma frase que lo que dijo sobre Groenlandia. Ese era su propósito, y el futuro de Groenlandia es una cuestión binaria que en este momento está dividiendo al mundo, con consecuencias materiales”, ha manifestado el jefe del Gobierno británico.

En esta línea, ha reiterado que no modificará su postura y que se mantendrá en el principio de que “el futuro” del territorio ártico “corresponde únicamente a Groenlandia y al Reino de Dinamarca”.

Reino Unido figura entre los Estados a los que Washington ha amenazado con imponer un 10% de aranceles adicional por su posición en torno a Groenlandia, después de que Londres confirmara el envío de tropas a los ejercicios militares dirigidos por Dinamarca en pleno pulso con Trump por su intención de hacerse con la isla.

Desde entonces, Starmer ha rechazado las presiones procedentes de la Casa Blanca, pero al mismo tiempo ha evitado escalar el conflicto y ha apelado a la “calma” y al diálogo entre aliados, incluido Estados Unidos, como vía para encauzar la crisis en Groenlandia.